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Opinión

Cartas para el futuro XV: Instituciones y participación ciudadana


 Por Bryan Smith, Cientista Político
Director de estrategia y desarrollo, Observa Biobío.

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La Ley 20.500 de participación ciudadana, establece la obligación de las instituciones de generar instancias de participación, pero no establece mecanismos para que esta suceda. Más bien apuesta por que las instituciones establezcan sus propios mecanismos de participación.

Esta fórmula no estandarizada, es derechamente extraña en un país altamente centralizado, el cual tiende a la estandarización de los procesos, lo que resulta incluso curioso, si consideramos que se trata del único instrumento legal vigente que busca garantizar – en un extraño modo – la participación de las personas en los procesos del Estado y sus instituciones, más allá de las elecciones periódicas.

Para entendimiento de quien lea, la participación ciudadana es el espacio a través del cual las instituciones – municipalidades, ministerios, delegaciones, seremias, etc. – integran la opinión, experiencia, anhelos y visión de la ciudadanía, en el diseño de las políticas públicas que se aplicarán en lugares o poblaciones determinadas. Su importancia recae en que profundiza la democracia, conecta a las personas con el Estado, permite a la ciudadanía interiorizar los procesos, así también fiscalizarlos, lo cual desemboca en políticas públicas más conectadas con las personas y mucho más eficientes desde una perspectiva practica y financiera.

Esta ley también establece que cada institución debe mantener actualizados sus procedimientos de participación, lo cual no sucede tan a menudo.

Las instituciones deben abrirse hacia la participación ciudadana educando, divulgando y mejorando sus propios procesos de integración democrática, los cuales deben estar a la altura del siglo XXI y no a la comodidad o conveniencia de la institución.

Invitar a unos cuantos dirigentes, junto con unos cuantos vecinos, que no representan – científicamente – una muestra de la población que se verá afectada por la política pública en cuestión, así también invitar abiertamente, por ejemplo, a un “proceso de participación ciudadana” en el cual solo se decidan los colores de las ciclovías y no el trazado, no es participación, sino una mera justificación, un “cumplimos” vacío, pues la participación debe ir desde la génesis del proyecto mismo y no ser un mero saludo a la bandera.

Amartya Sen, premio Nobel de economía, actualmente profesor en las universidades de Harvard, Calcuta, Delhi, Jadavpur y la London School of Economics, sostiene que “la democracia debe ser juzgada no solo por las instituciones que tiene formalmente, sino también por el grado en que se pueden escuchar las diferentes voces de la sociedad y su gente”. Palabras mayores que aún no logran hacer eco en las instituciones públicas de Chile.

La ley es solo un parámetro mínimo, un piso de acción, ir más allá es tarea de grandes líderes a la cabeza de las instituciones de la sociedad civil. Avanzar en participación ciudadana es confiar en la ciudadanía.

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