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Opinión

La nueva etapa de la chilenización


 Por René Luis Núñez Ávila
Profesor de Derecho Procesal Universidad de Chile

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Han pasado semanas de la elección presidencial y considero muy interesante el artículo de la periodista argentina  Luciana Vázquez, llamado “la chilenización no llega al kirchnerismo” (https://www.lanacion.com.ar/politica/la-chilenizacion-no-llega-al-kirchnerismo-nid21122021/), señalando que el triunfo de Gabriel Boric  interpela al gobierno de los Fernández y al kirchnerismo, y, no los deja bien parados.

Señala que el kirchnerismo representa pobreza, inflación y estancamiento, empeoramiento educativo, todo en alza.  Los indicadores claves de la Concertación chilena son que redujo la pobreza, creó crecimiento y calidad e inclusión educativa.  Hay un contexto sostenido de estabilidad macroeconómica, reducción drástica de la pobreza y mejora del PBI per cápita.

Queda mucho por mejorar, pero hay mucho construido y reconstruido a partir del regreso de la democracia en Chile. En Chile vimos que Kast reconoce sin ambigüedad la derrota y concede el triunfo al oponente aun antes que el victorioso se declare ganador. Hay encuentros protocolares entre presidente en ejercicio y presidente electo.  Una macroeconomía saludable es asunto de las derechas y de las izquierdas.

“Chile tuvo éxitos por una conducta fiscal impecable de la derecha y de la izquierda”, decía en mayo de este año el politólogo David Altman.

El mayor desafío de Boric está precisamente en ese punto, cómo ir más allá en la extensión de derechos sin caer en el populismo económico.  La política chilena encontró el camino que incorporar las demandas de la sociedad, exactamente lo contrario del aislamiento político que condujo a la derrota a la elite kirchnerista.

Por ende, existe una mirada positiva de cómo nos hemos manejado en estos largos años de democracia. La gente quiere cambios sin revolución. Tendremos un Congreso equilibrado y por ende la soberbia no será buena consejera. Se necesita orden para hacer cambios y un adecuado lenguaje para transmitir bien los mensajes.

El programa de gobierno de Boric entrará en negociaciones con el nuevo Congreso y ahí deberán llegar a acuerdos, buscar gradualidad, gobernabilidad. Se necesitará mucho criterio.  Tengamos conciencia de nuestra falibilidad y de nuestras limitaciones.

La democracia es un juego de mayorías y minorías siempre circunstanciales: Bachelet 1, Piñera 1, Bachelet 2, Piñera 2. Ahora comienza Boric. Dependerá de nuestra madurez cívica el transitar a un nuevo orden o nuevo Estado de Derecho.

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