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Opinión

La sorpresa es Parisi, Kast y Boric son parte de un Chile que ha vivido polarizado


 Por Jorge Rivas Figueroa
Alcalde de Mulchén Vicepresidente AMRBB

Jorge Rivas, alcalde de Mulchén

Las llamadas Mega Elecciones de este domingo han dejado en evidencia la polarización de una Nación que hoy se debate entre una parte que busca seguridad y la continuidad de los valores tradiciones impulsados desde los orígenes de Chile y otro que salió a las calles para manifestar un descontento social basado en las diferencias entre la clase gobernante y los chilenos que veían y vivían injusticia, tal como quedó en evidencia tras el 18 de octubre de 2019.

La polarización como consecuencia política no es nueva en nuestra vida cívica, ejemplos hay muchos a lo largo de los más de 200 años de República, pero solo basta con retroceder hacia 1973, para poner un ejemplo que dividió hacia los extremos a nuestro Chile.

Es cierto, José Antonio Kast y Gabriel Boric representan a esos dos Chile, pero por si solos no son mayoría ni grandes sorpresas. En un país cuya vida política ha girado en torno los acuerdos, no debieran haber o bien,  no debería sorprender a quienes conocemos la historia, ejercemos cargos mandatados por el Soberano y amamos a nuestra patria.

Pero si queremos hablar de sorpresas, el resultado de las presidenciales de este domingo si me ha dejado perplejo, sobre todo, pensando en el tercer puesto que obtuvo Franco Parisi y en el  intento por conocer qué tipo de electorado ha surgido en Chile y que tienen como pilar de vida una nueva ética, una a la que no importa tener un Presidente con procesos judiciales en causas de familia y que hizo una campaña a través de redes sociales. Chile ha cambiado y para bien o para mal, cerca de un millón de compatriotas han manifestado el cambio valórico al que están dispuestos como consecuencia de esa “clase política” que llevó a los chilenos a tomarse las calles.

Si me molesta ese cambio, sí. Todo proceso de renovación va generando incomodidades, pero más allá de criticar lo que es negativo (desde mi razón), el rol de un líder no se debe enfocar en “crucificar” lo nuevo, sino en tratar de comprenderlo para poder explicarlo y convivir con ello, después de todo el ejercicio de democracia debe ser uno de los mayores ejercicios de tolerancia al que se somete de forma voluntaria el ser humano.

Como protagonista y participante activo de la política en nuestra Provincia he pensado cómo ser un aporte para reconstruir el “Arte de Gobernar”  o más claro aún, como lo dijo el mismo Platón: “el arte de tomar el poder, de conservarlo y utilizarlo”.

Está claro que la propuesta del candidato Republicano, José Antonio Kast es un extremo que no deseamos, también el de Gabriel Boric, pero para este último podemos ser un aporte, si logramos moderar su programa haciéndolo horizontal más que vertical, es decir un programa que incluya y no excluya. Se puede apoyar, pero nada de cartas en blanco para nadie, estamos hablando de Chile y su destino, no de un partido de fútbol.

Nuestra estabilidad institucional podría estar en peligro si no reconocemos nuestros errores, si no somos capaces de sentarnos a conversar. Chile ha cambiado y los responsables de gobernar no estamos para realizar debates en las redes sociales, vivimos en Chile, somos parte de Chile y a eso nos vamos a enfocar antes del domingo 19 de diciembre, la segunda vuelta presidencial.

Al cierre de mi reflexión, quiero ejemplificar el espíritu que nos debe convocar para seguir robusteciendo a Chile en dos grandes mujeres reelectas, la diputada Joanna Pérez y la consejera regional, Teresa Stark a quienes reconozco, trabajan por Chile.

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