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Opinión

Cartas para el futuro XII: senado ciudadano


 Por Bryan Smith, Director de estrategia y desarrollo, Observa Biobío.

Bryan Smith (20)

El actual Senado en Chile, más allá de sus facultades, funciona como un segundo filtro político legislativo, si consideramos que la Cámara de diputados y diputadas es el primero, pero ¿A que nos referimos con “filtro político”? nos referimos al proceso por el cual deben pasar las propuestas de ley para transformarse, oficialmente, en ley, así también todas las otras facultades que les son competentes al poder legislativo en su conjunto.

El poder político, es un espacio que, por ley, solo es disputable por los partidos políticos. Sin ir más lejos, el único momento de la historia moderna de nuestra democracia en que no ha sido así, fue en la elección de constituyentes de este año, momento en que, dada la presión ejercida por la crisis de confianza y la desorientación evidente del mundo político, bajaron la guardia y abrieron este espacio para personas que no militasen en ningún partido, los ya conocidos independientes. Lo cual, luego de los resultados, fue rápidamente rectificado, cerrando este espacio las parlamentarias de noviembre próximo.

Entonces nos encontramos con que el poder legislativo es un poder en el cual solo compiten los partidos políticos bajo sus propias reglas.

Pero ¿Es posible ampliarnos hacia una desconcentración del poder político en el legislativo, hoy completamente captado por los partidos? pues sí, de hecho, es un espacio que puede otorgar participación a la sociedad civil organizada de forma más eficiente.

Un ejemplo de esto es el Seanad Éirean o Senado Irlandés, el cual está compuesto por 60 personas electos por distintas instituciones: 11 por el jefe de gobierno, 6 por las universidades y 43 por instituciones o autoridades locales, quienes eligen a personas que tengan carreras destacadas en enseñanza, arte, idioma irlandés, cultura y literatura irlandesa; agricultura y pesca; trabajo; industria y comercio; administración pública y servicios sociales que incluyen a los voluntariados. Constituyendo una cámara alta de corte experiencial temático.

Tomando este caso como referencia y considerando las facultades que tiene nuestro Senado, cruzando, además, con nuestras propias áreas de interés, es posible pensar en un Senado distinto, no el tradicional donde secundan las peleas político legislativas, más bien uno en el cual exista una directa representación de la sociedad civil, en sus diversas áreas.

Es posible, por ejemplo, permitir que las universidades incluidas en el Consejo de Rectores, tenga la posibilidad de elegir dentro del cuerpo de sus ex alumnos y alumnas destacadas, escaños temáticos, así también el COSOC, las distintas cámaras productivas, el deporte, las industrias, las ONG, los gobernadores regionales, las municipalidades, las JJVV, las artes, etcétera. Constituyendo un Senado que sería un filtro, pero más cercano a lo experiencial que a lo político partidista que bueno… ya sabemos que persiguen y cómo resulta.

Sí, es completamente posible repensar la cámara alta en base a la necesidad fundamental que ha expresado la ciudadanía, ser escuchados y considerados y, en este asunto, la Convención juega el rol más importante.

Bryan Smith

Director de estrategia y desarrollo, Observa Biobío.

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