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Opinión

Cartas para el futuro XI: confiar


 Por Bryan Smith, director de estrategia y desarrollo, Observa Biobío.

Bryan Smith (20)

Ha comenzado el proceso más importante de la historia de nuestra democracia. Luego de cuatro meses de trabajar en el reglamente, la Convención Constituyente da inicio al proceso de redacción de lo que – de aprobarse en el plebiscito de salida – sería nuestra próxima Constitución Política de Chile.

Para mucha gente, la Convención no ha tenido el manejo mediático que se esperaba de la institución que vendría a conducirnos hacía la luz, luego del momento político más complejo de nuestra historia democrática reciente, el estallido social. Pero, en cierto modo, es entendible que una institución configurada, en gran medida, por gente que es nueva en esto, no tenga las sutilezas de quienes llevan toda una vida de circo en política, mucho más todavía, siendo una experiencia nueva en su tipo, que persiguió y logró consagrarse con paridad de género, así también participación reservada de nuestros pueblos ancestrales, respondiendo a los tiempos y a las necesidades del presente, así también a las deudas para con nuestra historia.

Ya estamos embarcados en este proceso y esperamos que sea lo mejor para Chile, pero debemos preguntarnos como provincia ¿Qué esperamos de una nueva constitución? la descentralización es uno de los ejes centrales que se ha propuesto la Constituyente, por lo tanto, los territorios tendrán una consideración inédita para lo que acostumbramos en Chile y, por lo tanto, debemos pensarnos como lo que somos, una provincia.

Biobío tiene grandes necesidades. En primer lugar, debemos autoidentificarnos por lo que somos, una provincia originalmente agrícola, hoy sobrepoblada con predios forestales, con un potencial turístico importante, generadora de parte importante de la energía nacional, con una importante población rural y sujeta a una micro centralización que se evidencia cuando comparamos nuestra ciudad capital – Los Ángeles – con cualquier otra comuna, lo cual nos invita tajantemente a descentralizarnos y buscar equilibrios de inversión.

Por lo tanto, nuestra provincia y sus comunas requieren – de la Constituyente – mecanismos que le otorguen la capacidad de autodeterminar sus políticas públicas y para que esto suceda, hay una gran fuente de poder político en potencia, que esta próxima nueva constitución Constitución debe considerar: la democratización de los procesos fundados en la participación ciudadana.

Si hay algo que nos ha hecho falta en Chile, durante toda nuestra historia, ha sido la participación equilibrada en la toma de decisiones, por lo tanto, concebir la participación ciudadana en los procesos políticos dentro de una nueva Constitución, no solo sería beneficiosos para nuestra provincia, sino para todo el país, pues así podremos consagrar todas nuestras políticas desde acá y así lograr equilibrios y justicia territorial.

La constituyente hoy, es la institución más importante de Chile, y tiene a su tutela la llave del futuro, elegir confiar en ella, parece incluso más sensato que confiar en la política tradicional que, a pesar de las lecciones, parece no aprender.

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