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Opinión

Lo bueno y lo malo de la educación telemática


 Por Prof. Juan Manuel Bustamante Michel
Presidente de la AFDEM Los Ángeles

Profesor Juan Bustamante M.

Si algo ha tenido de beneficioso la modalidad remota o sustitutiva de enseñanza en este contexto de pandemia, eso no ha sido otra cosa que favorecer tanto la continuidad de la atención pedagógica a los demandantes de educación que son los estudiantes y sus familias, como experimentar desde la excepcionalidad docente impuesta por la catástrofe sanitaria derivada del COVID – 19 (en nuestra calidad, por cierto, de oferentes de educación) lo que desde la habitualidad propia y representativa del desarrollo venían haciendo desde hace años algunos países emergentes y la mayoría de los del primer mundo (especialmente europeos) sobre este particular, y que por obra y gracia de las circunstancias hemos entendido como un “cambio paradigmático forzoso”; es decir, una nueva forma de ver, entender y practicar la educación como no lo hubiéramos hecho quizás si en mucho tiempo más, atendido nuestro sistema económico neoliberal ultraísta y modelo de sociedad del mismo orden para el cual, más que la persona en sí misma en su exquisita y vasta integralidad, lo primero entre lo primero es la generación de fuerza de trabajo y riqueza per se.

Como es de suyo conocido – con excepción de lo que ya venía dándose en tal perspectiva con determinadas instituciones de la educación terciaria o superior, las cuales habían hecho suyas algunas de estas prácticas sustitutivas de enseñanza (como la educación a distancia y la teleducación, para ser precisos) desde los inicios de los años setenta y centradas en programas de formación o capacitación para trabajadores en general (públicos, privados, de la producción, del comercio y/o los servicios -, la modalidad remota alcanzó distintas manifestaciones a lo largo y ancho del país; esto es: 1) como “educación o enseñanza a distancia”, con la preparación de material impreso para todos aquellos educandos que por razones socioeconómicas, materiales y de conectividad vial (cinco de cada diez de ellos, conforme los antecedentes aportados por un estudio llevado a cabo al respecto  por la AFDEM Los Ángeles) no cuentan – pero en modo alguno – con computadores, celulares (y sus respectivas bandas de Internet o señales telefónicas, según el caso), ni con locomoción colectiva que favorezca el retiro y porte del referido material de trabajo y dar cumplimiento así, desde su lado, a su proceso de formación y desarrollo en cuanto educando de un establecimiento educacional específico y con absoluta dependencia de lo que los docentes pueden hacer por ellos; 2) como “educación o enseñanza virtual o   telemática” a la que asisten los aprendientes desde sus domicilios o desde los lugares en donde se encuentren (los cinco restantes de cada diez, arrojados por el estudio AFDEM señalado) con todos los apoyos didácticos requeridos al efecto y en concordancia con esta modalidad remota de educación, resultando ser la suya, por lo tanto, una forma de relación discente – docente bastante más autónoma, dinámica y auspiciosa que la de los estudiantes sujetos a “educación a distancia”; y 3) como “educación o enseñanza híbrida o mixta” que se expresa en un proceso simultáneo de enseñanza presencial y telemática, en estricta relación, por lo mismo, con los aforos establecidos por la autoridad sanitaria en función de proteger la saludad y la vida de las personas – un educando separado por dos metros radiales: dos hacia adelante, dos hacia atrás y dos por cada lado -, y con todo lo que tal modalidad involucra en términos de provisión de elementos didácticos para el trabajo pedagógico de los educandos y logro de sus aprendizajes.

Lo malo de este súbito, forzoso y múltiple neo paradigmático proceso al que se vieron enfrentados sin siquiera imaginarlo los enseñantes, desde luego, no obstante lo reconocidamente positivo a ojos vista del mismo, vino a evidenciarse tanto con la “enseñanza telemática pura” y sus complejidades, como con la “parte virtual de la educación híbrida” y sus no menos intrincados procesos de diseño, elaboración y puesta en acción, toda vez que para cada docente – con la impensada presencia de ambas convidadas de piedra en sus espacios íntimos, atendida la catástrofe sanitaria que las decantó y catapultó hacia ámbitos que no eran los suyos y, lo que es peor, sin haber sido una consecuencia de un desarrollo social, histórico, económico, político y cultural homogéneo, como hubiera sido lo deseable -, los conceptos de familia, privacidad y hogar se vieron tan profundamente alterados en unos casos y destruidos en otros, al punto que, por lo conocido, nada volverá a ser igual si todo lo que era único para ellos, dejó de serlo para siempre.

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