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Opinión

Un último esfuerzo


 Por Miguel Pezoa Reyes
Presidente Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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La semana pasada sorprendió a todos los angelinos con un nuevo descenso en el Plan Paso a Paso. Retrocedimos peligrosamente a Apertura y, con ello, vuelven a aparecer los fantasmas que nos atormentaron en días de cuarentena.
En esta nueva definición de la estrategia sanitaria, estar en Apertura significa grandes ventajas en lo personal y en lo laboral para muchos de nosotros. De hecho, contar con pase de movilidad nos ha abierto las puertas a muchas de las actividades que anteriormente realizábamos con normalidad, en aquellos días que éramos felices sin saberlo.
En esta etapa, han vuelto a abrir con normalidad los restaurantes y se ha retomado la actividad en centros de eventos con los respectivos aforos y los protocolos sanitarios. De hecho, nuestro sector ha sido el más interesado en ello. Como gremio, hemos promovido desde el inicio de esta pandemia el autocuidado en materia sanitaria y la acción responsable al ejercer nuestras actividades de manera que, aun en cuarentena, fueran menos las pymes perjudicadas. Clave ha sido el hacer entender a las autoridades, especialmente del ámbito de la salud, que todos somos esenciales, especialmente las empresas de menor tamaño, que son las más vulnerables ante las medidas de cierre que en su momento fueron impuestas.
Entonces es aquí donde nos enfrentamos a lo más delicado, pues si bien hoy vivimos con relativa libertad, el aumento de los casos activos de coronavirus nos ha puesto peligrosamente cerca de la fase de Transición, lo que echaría por tierra todos los esfuerzos realizados hasta ahora. Estamos en el punto de quiebre, justo donde debemos tomar conciencia de lo mucho que cada uno, con pequeñas pero efectivas acciones, puede aportar.
Si bien el comercio no es responsable de los contagios, de todos modos, quiero hablar directamente a mis pares. Reiterar nuestro llamado a no descuidar por ningún motivo los protocolos sanitarios. A cumplirlos y a hacerlos cumplir, a riesgo de quedar como exigentes o poco empáticos a ojos de los demás. Y claro, ante la inminente llegada del calor ya nadie quisiera andar con mascarilla, es cierto. Además, cuando estamos vacunados pensamos que este virus solo nos va a atacar como un resfriado más. Sin embargo, ser conscientes de que nuestros actos afectan a los demás nos puede seguir dando la chance de que nuestra ciudad y sus pymes se reactiven. Es triste para nosotros saber que un comercio ha cerrado. Es triste saber que algunos se defienden a duras penas. Por favor, hagamos un último esfuerzo. Es imperativo que así sea por el bien de todos.

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