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Opinión

Nuevos aires de septiembre


 Por Miguel Pezoa Reyes.
Presidente Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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Estamos casi por terminar el mes de septiembre, cuya llegada trae siempre aires frescos. La inminente presencia de la primavera augura días más cálidos y el olor a pino de empanadas se siente casi en cada esquina. Con septiembre sale a flote el alma de Chile y los chilenos, y parece olvidarse por completo que existen diferencias de pensamiento, de credo u otras. En este mes, más que en cualquier otro, somos uno solo. Se enarbola con orgullo nuestra bandera y el reinado de la cueca no resiste cuestionamientos de ningún tipo. La verdad es que septiembre alegra el alma de cualquiera, chilenos o extranjeros, casi sin discusión al respecto.

Es bueno pensar en ello, aunque parezca simple, pues en la simpleza de las cosas está justamente la gran magia de la vida y nuestra esencia como personas. Volver a la simpleza de nuestros orígenes nos hace valorar lo que tenemos, así como las grandes victorias que hemos alcanzado a fuerza de sudor y sangre de muchos de nuestros compatriotas. Por eso, cuando hace algún tiempo se cuestionó públicamente, en el marco del trabajo por una nueva Constitución, nuestro carácter de país republicano, o incluso la naturaleza de los símbolos que nos representan, se dibujó en los pensamientos de muchos de nosotros un gran signo de interrogación, cuya respuesta no encuentra eco en el mes que vivimos, donde se advierte a raudales la alegría de ser chilenos y de pertenecer a una patria libre, cuyas fronteras se conquistaron con fervor para luego dibujar un destino común al alero del blanco, azul y rojo.

Hoy, más que nunca, necesitamos que el espíritu que nos une en este mes tan especial se haga carne el resto de los meses que nos quedan de este 2021 y los siguientes, ya que vivimos un periodo de trascendentes decisiones que fraguarán el futuro de nuestra tierra, haciéndose imprescindible que se escuchen y consideren las voces de todos quienes vivimos en ella. En este sentido, para nosotros es de suma importancia elevar la voz de las pymes, las mismas que llevamos alimentos y productos a su mesa, las mismas que trabajamos prácticamente todos los días del año y, por repetido que parezca, las mismas que otorgamos las mayores fuentes de empleo en Chile.

Ojalá que estos días festivos nos hayan refrescado la mirada y las ideas, y nos hagan tener mayor templanza frente a las decisiones que vienen por delante, considerando que nuestro norte necesariamente debe apuntar a la reactivación económica para dar estabilidad a nuestro país, recuperar los índices de gasto fiscal y favorecer el ahorro. Necesitamos que el clima social y económico favorezcan nuevamente a Chile para atraer y consolidar inversiones, y no relegar nuestra imagen país a puestos inferiores, incluso después de México o Brasil, producto de la incertidumbre que se genera de fenómenos sociales tan complejos como los que hemos vivido luego de octubre de 2019.

Por cierto, esperamos que los aires de septiembre se hagan acompañar de responsabilidad y autocuidado para no aumentar los casos activos de coronavirus en nuestra ciudad, de la mano de brotes que pudieran asociarse a una mayor apertura en todo tipo de actividades. Por favor, nuestro sentido llamado es a no perder la libertad conquistada, pues las sucesivas cuarentenas ya nos hicieron sufrir bastante y no necesitamos, por nada del mundo, volver a ellas. Que este aire de independencia y libertad que evoca septiembre nos sirva de impulso para dar la bienvenida a una primavera libre de coronavirus.

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