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Opinión

Cartas para el futuro III: una ciudad para el mañana, hoy


 Por Bryan Smith, director de Estrategia y Desarrollo, Observa Biobío.

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La ciudad ha crecido y ya no hay espacio. Sanear las necesidades de la urbe del futuro, recae en las manos de las autoridades, instituciones y la ciudadanía del presente. Por eso, es importante que tomemos decisiones inteligentes, que nos permitan visionar y adelantarnos a todo aquello que pudiese transformarse en un problema para el futuro.
En las últimas dos décadas, Los Ángeles ha crecido hacia arriba con sus nuevos edificios; hacia abajo con los estacionamientos subterráneos de estos nuevos edificios y hacia afuera, con la creación de nuevos barrios. A lo cual cabe preguntarnos ¿Tenemos las suficientes áreas verdes como para sostener las necesidades de una demografía creciente? Y con esto nos referimos derechamente a parques naturales y no a esas desgracias políticas que son las “plazas saludables” con sus máquinas lesionadoras o a las costaneras “pulmón verde” que son prácticamente de puro concreto para engrosar el precio de la obra.
La interacción con la naturaleza es fundamental para el desarrollo integral de los niños y niñas. De hecho, es crucial que dentro de la malla curricular de la enseñanza prebásica, básica y media, se considere las “salidas al parque” como un hito habitual y no lejano, permitiendo que aprendan en un entorno abierto, distinto a las tradicionales cuatro paredes y la pizarra. Así también, la interacción con el entorno natural es beneficioso para la salud mental y física de cualquier persona. Pero para que esto sea realizable, es necesario contar con esos espacios y que, además, estos espacios estén pensados sin banquetas ni quinchos de cemento; con flora nativa de la zona; con una planificación de dispersión de especies inspirada en el bosque nativo y en honor a la identidad, la cultura y el conocimiento, podrían contar con un edificio público construido bajo las normas de la permacultura, en el cual se instalen un arboretum, un museo de historia natural o un planetario, y, por supuesto, sin estacionamientos para incentivar la caminata de principio a fin.
Pero para esto es necesario contar con ciertos espacios y Los Ángeles tiene ese lugar… el Destacamento de Montaña N°17, más conocido como el Regimiento de Los Ángeles.
Aunque no quieran, el regimiento debe moverse de la ciudad, pues la ciudad ya creció y además, es un regimiento de montaña, por lo tanto debería estar en Antuco que es la comuna de nuestra provincia donde tenemos un importante paso fronterizo, estratégico en caso de una hipotética e imposible guerra.
Llevar el regimiento hacia allá sería de gran ayuda para el desarrollo de dicha comuna, pues sería una inyección importante de habitantes con necesidades de habitación, alimentación, tiempo libre y todo lo que un ser humano necesita para vivir.
Ya no hay justificaciones razonables para tener un regimiento en medio de una ciudad tan pujante y sin ningún tipo de conflicto bélico, más que la comodidad de los soldados. Pero tampoco es inteligente pretender dar un uso a ese terreno para “descongestionar el transito” pues es ir completamente contra los puntos 3, 9, 11 y 15 de los “Objetivos de Desarrollo Sostenibles” propuestos por el PNUD en 2015 para lograr establecer un camino hacia la estabilidad planetaria. Por lo cual, Los Ángeles debe hacerse cargo de la sobrecarga vehicular y bueno, construir más vías no es precisamente el camino para resolver este problema, pues es fomentar aún más el uso del automóvil, es mejor opción potenciar y transformar el transporte público a una versión sostenible, mejorar sus rutas y fomentar su uso, pero es aún más inteligente fomentar los desplazamientos por la ciudad en bicicleta, pues los beneficios de la bicicleta superan los de cualquier política pública de transporte motorizado y de salud juntos.
Entonces, un buen proyecto para los habitantes del futuro de nuestra ciudad es mover el Regimiento de Montaña a la montaña, valga la redundancia, transformar ese lugar en un lugar público de esparcimiento, aprendizaje y conexión con la naturaleza y fomentar el uso de medios de transporte sostenible en desmedro del uso de vehículos particulares – lo cual se controla con restricción vehicular – pues ya nos estamos jugando tiempo extra y el futuro necesita de las mejores decisiones que podamos tomar en el presente. Los Ángeles de los próximos 20 años necesita de nosotros para crecer de forma inteligente y responsable. No desperdiciemos esta oportunidad.

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