suscríbete al boletín diario

Opinión

“Dios no existe” Stalin 1947 Ley


 Por Mario Ríos Santander

MARIO-RIOS-10-1

En realidad este dictador comunista, cuyo mandato se había iniciado en el año 1922 y culminaría en 1953, un tercio de siglo, al mando de la URSS, (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), con varios cientos de miles, (algunos dicen millones), de muertos, lo tenía muy complicado esto de que, siendo él, la máxima expresión del materialismo, toda existencia espiritual era más bien, una manifestación contrarrevolucionaria que incomodaba o, peor aún, echaba por tierra todos esos anuncios de un nuevo mundo. Entonces, resolvió utilizar el camino institucional, republicano, para resolver tal asunto. Envió un proyecto de ley a la Duma, (Parlamento ruso), que contenía un solo artículo: “Dios no existe”. Puesto en discusión, los parlamentarios se manifestaron y por unanimidad, se aprobó.
A partir de ese instante, así lo había resuelto la institucionalidad, Dios no existió en todo el territorio ruso. Ello, le permitió demoler diversos edificios religiosos, algunos de un valor arquitectónico notable, y sobre sus ruinas otras edificaciones, muy propios del estilo ruso marxista, ventanas pequeñas, muros gruesos, sin líneas modernas ni detalles de belleza arquitectónica, como es, todo Moscú.
Stalin, se había convencido que el ser humano no tenía espiritualidad alguna. Y más que eso, tal hecho le había complicado la vida con la existencia de ciertas libertades que los rusos se daban, formando familias, entidad insoportable en la doctrina marxista. Pero, satisfecho, ahora tenía una razón democrática para sostenes su lucha contra Dios. Menuda cuestión.
Los convencionales, en un principio, algo más modesto, también las emprendieron. En este caso, contra Jesús, Cristo, figura y maestro del 70% de la espiritualidad chilena. La convención dijo que, “ningún cristiano debe estar presente porque son colonialistas”. Y de paso, despreciaron la República, para culminar, en estos primeros asuntos constitucionales, con la autonomía soberana del territorio de Temucuicui, por cuanto, “siendo Chile un espacio plurinacional, y Temucuicui es territorio mapuche, tal soberanía alcanza sobre la tierra que la compone” (abogado de Huenchullán y silencio convencional) Y como postre, no todos los convencionales pueden tratar temas de Derechos Humanos. O sea, se terminó la libertad de conciencia, principio elemental de una sociedad libre, Stalin terminó siendo un monigote de baja monta, frente al conjunto de prohibiciones e inexistencia, proclamadas por la Convención.
Me llama la atención que Harboe se abstenga en alguna de estas materias o en todas. ¿Por qué?, misterio.
En resumen, la “institucionalidad chilena”, dispuso cuatro eliminaciones, tres más que Stalin: eliminó a Cristo, por colonialista, hizo desaparecer territorio chileno, marginó por inservible a la República y al convencional Arancibia, se le negó pensar, enviándolo al ostracismo y la marginalidad.
Como decía Luis Maira en su histórico discurso del 22 de agosto de 1973, en que el Congreso declaraba veinte inconstitucionalidades manifiestas, “El gobierno, (de la UP), no requiere modificaciones constitucionales para llevar adelante su revolución”. Ahora, igual la Convención, tampoco requiere de resolución alguna, para cualquier cosa.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes