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Opinión

Claridad, ante todo: regionalización no es lo mismo que descentralización


 Por Jorge Rivas Figueroa, Alcalde de Mulchén, vicepresidente AMRBB

Jorge Rivas, alcalde de Mulchén

La historia de la República ha estado marcada durante todas las constituciones políticas del Estado por la idea de que este llegue a todos los rincones de un país geográficamente inusual.
Desde 1933 hasta la Carta Magna de 1980, Chile ha tenido divisiones político administrativas que han creado un Estado omnipotente y omnipresente a lo largo y ancho de un territorio que marca las diferencias y que hace patente esa idea de que este marca la vida de sus habitantes.
Desde la Colonia hasta la instauración de la Junta Militar en 1973, nuestro país ha sido administrado por el centro, pasando por un proceso de división geo-político-administrativo que fue desde las provincias, los departamentos y comunas para llegar, ya en la década del 70, a lo que hoy se conoce y levanta como la Regionalización.
En los más de 200 años de nuestra República, los intentos centralistas por concentrar el poder administrativo en base a la fuerza legítima para mantener el orden y el control dentro del territorio han mostrado sus falencias a la hora de respetar el principio de lo local frente a lo nacional, sobre todo en un país marcado por las diferencias maravillosas de la geografía.
Por lo mismo, no se trata de condenar y olvidar los aportes del centralismo, se trata también de reconocer que este tipo de administración del Estado ha quedado obsoleta convirtiéndose en una política anacrónica carente de cercanía con la realidad de cada una de las 346 comunas de Chile (345 municipios).
Aquí es donde se hace imprescindible poner sobre esta mesa de conversación el concepto de descentralización enfrentado al de regionalización, palabras que podrían usarse como sinónimo, pero que es fundamental entender que no lo son.
Como ya es claro, la regionalización es una división territorial de la que solo se puede hablar desde la década del 70. Pues bien, la descentralización obedece en consecuencia a la autonomía que da entender lo local como algo que está sobre lo nacional o bien, si prefiere, la suma de todas las realidades locales hace la realidad nacional y en consecuencia, lo correcto es gobernar con independencia y autonomía administrativa, sin olvidar por cierto que Chile es uno y la nación chilena también.
Descentralizar implica traspasar competencias desde el centro hacia lo que lo rodea para, de esa forma, terminar con una desigualdad provocada por la incesante toma de decisiones erróneas dada la carencia de conocimiento del territorio de quienes deciden. No es lo mismo la teoría aprendida en las mejores universidades del mundo que la práctica y conocimiento de la realidad basada en tener los pies con barro.
Como uno de los líderes políticos de la Provincia de Biobío es mi responsabilidad exponer las diferencias que existen entre los conceptos de regionalización y descentralización.
No solo se trata de gobernar con los pies llenos de barro, se trata en consecuencia, de que ese barro no nos ciegue y que nos permita identificar las diferencias entre dos conceptos tan distintos e importantes para aquellos chilenos que creemos que el origen del Bien Común se da en el respeto y en más atribuciones en los gobiernos comunales y regionales, como alguna vez lo pensó (al menos en la teoría) el proceso de regionalización.

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