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Opinión

Padres y corresponsabilidad


 Por Monier Villarreal, Académico de la Escuela de Psicología Universidad de Las Américas

Monier Villarreal

Las actuales condiciones sanitarias nos han llevado como sociedad a adoptar grandes periodos de confinamiento social, principalmente en nuestros hogares, obligándonos a reducir nuestro radio de acción social, laboral y educativo. Nuestro hogar pasó de ser un espacio seguro, de descanso y contención, a convertirse en una amalgama de tareas y deberes en las que confluyen las obligaciones actuales del trabajo online, los quehaceres del hogar (cocinar, limpiar, ordenar) y las tareas educativas, como también el cuidado y la crianza de nuestros niños.
Históricamente, la distribución de tareas y roles al interior del hogar se ha caracterizado por una asignación rígida en las cuales “padre y madre, hombre y mujer, están compartiendo progresivamente ámbitos que históricamente habían sido espacios exclusivos de uno u otro” (Lathrop Gómez, 2009). El rol proveedor-hombre y crianza-mujer ha fomentado un modelo que se ha transmitido con los años, permeando la noción de parentalidad y a sus diferentes actores, permitiendo a una de estas figuras, generalmente en roles de proveedor, desligarse de tareas asociadas a la crianza y el hogar.
Como contraparte a este modelo emerge, hace muy pocos años en nuestro país, la noción de corresponsabilidad parental. Si bien no es un concepto nuevo en Chile, se instaura como ley el año 2013, persiguiendo la participación equitativa y permanente de ambos padres, ya sea si estos viven juntos o separados, en la crianza y educación de sus hijos, aplicándose siempre cualquiera sea la forma de distribución del cuidado personal de los hijos.
La distribución equitativa en los procesos de crianza desde los padres no implica únicamente resguardar la protección física en los niños, sino que busca responsabilizarse por su bienestar emocional y su integridad personal.
En esta línea, frases típicas como “ayudo en el cuidado de los niños”, “ayudo en las labores de la casa”, dan cuenta de una desconexión en torno a la parentalidad, entendiendo que como padres no “ayudamos en el cuidado de nuestros hijos”, sino más bien “cuidamos a nuestros hijos”, y de la misma manera en cuanto a labores hogareñas: no ayudamos, nos responsabilizamos por nuestro hogar. La corresponsabilidad finalmente no se trata de “ayudar” en las labores domésticas, sino más bien busca compartir equitativamente, sobre todo en tiempos de pandemia, la carga mental que conllevan dichas labores.

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