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Opinión

Gobernanza y gestión de aguas en la Región del Biobío


 Por Robinson Sáez. Director Observatorio de Calidad de Aguas del Biobío. Centro Regional de Estudios Ambientales, Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Robinson Saez

La gestión del agua ha cobrado un lugar relevante dentro del debate público y es uno de los desafíos centrales en el futuro de nuestro país y región. Desde el Centro Regional de Estudios Ambientales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, creemos  que a nivel regional existen discusiones pendientes en torno a esta temática, y donde buscamos generar propuestas que conjuguen tanto aspectos técnicos como de política pública que ayuden a fortalecer la gestión hídrica.

En primer lugar, es fundamental la generación de una estructura consensuada para la gobernanza del agua a nivel regional, que considere e institucionalice las formas en que se tomen las decisiones, los procedimientos para la generación de acuerdos, la articulación de actores públicos y privados, y la forma en que se implementen políticas públicas, en concordancia con lo establecido en la legislación vigente (actual y futura) y buscando asegurar la participación de los distintos actores involucrados (Estado, usuarios y ciudadanía en general), independiente de la posesión o no de derechos de aprovechamiento de aguas. Acá, cobra relevancia la incorporación en la toma de decisiones de usos que no están resguardados en el modelo de gestión actual, tales como como el turístico, paisajístico y los servicios ambientales de los cuerpos de aguas. Asimismo, se hace necesario fortalecer el rol de control y planificación de las instituciones estatales (principalmente Dirección General de Aguas), mediante la promulgación de políticas y planes que recojan la complejidad de la región. 

En segundo lugar, es necesario contar con información actualizada sobre los distintos cuerpos de agua, tanto de su disponibilidad como de su calidad. Acá deben concentrase esfuerzos no solo en los cauces naturales, sino también en los cauces artificiales donde se practica el uso del agua y que, en muchos casos, prestan también servicios paisajísticos, recreativos y ambientales a las comunidades aledañas.  Es así como, cualquier esfuerzo de gestión regional debe necesariamente incorporar a las Organizaciones de Usuarios de Aguas, fortaleciéndolas e incentivando su rol público de actor principal en sus territorios de influencia. Para ello, se debe disponer de antecedentes respecto de los cauces, los usos que se practican, las presiones a las que se exponen para proyectar escenarios de disponibilidad y calidad que resguarden su uso actual y futuro.

Ahora bien, para la implementación adecuada de una gobernanza informada y participativa, se hace necesario desarrollar un tercer punto, más asociado a la innovación técnica-científica. Se trata de contar de tecnologías que puedan comunicar la información relevante y disponerla para el uso y la toma de decisiones de la comunidad regional. Este elemento es una gran oportunidad para Biobío, la que posee una gran cantidad de capital humano avanzado en las distintas universidades regionales.

En resumen, la discusión pública sobre gestión del agua en la región del Biobío debe avanzar hacia la instalación de una gobernanza del agua que incluya a todos los actores, que cuente con información actualizada y que promueva la innovación científico-tecnológica en todos los ámbitos del conocimiento. El desafío de avanzar a una gestión sostenible del agua requiere de esfuerzos mancomunados de todos los actores. 

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