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Opinión

Medidas populistas, un flaco favor


 Por Miguel Pezoa Reyes Presidente Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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El debate por el sueldo mínimo ya está en la agenda pública. En la mesa, los intervinientes han puesto sus argumentos, opiniones y antecedentes que se sopesan y dan origen al erario de los trabajadores que lo reciben.

No siempre hubo un sueldo mínimo en Chile. Hablo de un sueldo mínimo regulado. Estaba supeditado al tipo de trabajo, a la calificación del trabajador, la voluntad y condiciones del empleador, condiciones cual más cual menos subjetivas, más o menos debatibles y, por lo mismo, posiblemente justas o injustas, todo dependiendo del ojo con que se lo mire.

A partir del año 1970, Chile adhiere a las políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que nos inscribió automáticamente en el listado de países que consensuan el monto a cancelar a fin de mes por medio de un trámite legislativo.

Puesta en la mesa la necesidad  actual que este monto aumente y que su piso esté por sobre la línea de la pobreza, se ha producido un diálogo de cara a mejorar la vida de quienes lo perciben. Pero entendido nuestro mundo como cambiante, lamentablemente sucede que cada vez que se produce un reajuste, sea el monto que sea, se hace insostenible en el tiempo. Sube el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y nos vemos sometidos nuevamente a la cruda realidad. Claro, la plata parece no alcanzar para llegar al día 30.

Lo mismo nos ocurre a las Pymes. A quienes los costos de los insumos y materias primas nos han subido tremendamente, debido por cierto a la difícil contingencia económica y social que enfrentamos como planeta, lo que ha llevado a muchos de nuestros pares –hablo de quiénes aún no han quebrado o se encuentran trabajando a duras penas- a sacrificar sus ganancias personales, sus utilidades y tiempo, en favor de seguir pagando sueldo y cotizaciones. Muchos deben estar pensando que así debe ser, lo que es correcto.

Pero aquí viene a mi memoria lo siguiente. Por las redes sociales circula una suerte de plegaria del dueño de un negocio. Lejos de la figura de un hombre déspota y mandón –clásica en las tiras cómicas, publicidad e historietas-, describe entre líneas la vida de un hombre (también aplica a las mujeres) que tiene un sueño y lo pone en marcha. Conquista a otros para que también vivan ese sueño, y puedan beneficiarse de él. Normalmente corre todo el día, no tiene horario de trabajo ni horas extras, con mucha suerte descansa un día a la semana. Percibe ganancias, pero también acumula todas las pérdidas y desvelos. Se transforma en un ser ausente en su hogar, porque el trabajo lo consume para dar el sustento a los suyos.

Así las cosas, este hombre o esta mujer hoy mira casi como espectador el debate que enuncié en un comienzo. En un tiempo en que se ha debido realizar un esfuerzo sobrehumano por sobrevivir, hoy la Pyme ve con profunda preocupación como el Congreso Nacional debatirá sobre algo que le es completamente inherente y frente a lo cual solo queda opinar por medio de todas las plataformas posibles, merced de la fuerza de los gremios y su capacidad de representación.

En este sentido, valoramos tremendamente a nuestros colaboradores, a quienes invitamos a trabajar con nosotros para realizar nuestros proyectos y permitirles realizar los suyos. Nos alegramos tremendamente cuando están satisfechos en sus puestos y contribuyendo, como nosotros, a una patria más sólida y digna para todos.

Sin embargo, hoy apelamos a la conciencia de todos, en especial la de nuestras autoridades, para que de existir un reajuste salarial, sea éste atendiendo a las actuales circunstancias económicas que vivimos como país, con los acuerdos necesarios para garantizar que, en un futuro,  cuando hayamos superado esta crisis,  todos podamos ganar lo que consideremos justo.

Subir ostensiblemente el sueldo mínimo hoy, podría ser la muerte de muchas Pymes. Buena parte de las que se mantengan en pie tendrían que realizar importantes reestructuraciones internas, incluyendo despidos. Por favor, no lo tome como una amenaza, ya que solo es un hecho de la causa. Una realidad evidente para quienes estamos a este otro lado de la vereda. No, no podría concretarse a menos que exista un subsidio del estado, lo que tampoco será gratuito para nuestro país.

En suma, quienes hoy dan señales más populistas que otra cosa, sólo nos están haciendo un flaco favor a todos. No se crea lo contrario.

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