suscríbete al boletín diario

Opinión

Visión de los jóvenes de hoy ¿cómo entenderlos?


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo

Luis Rozas Mardones

Recurrentemente, nos informamos de diferentes noticias, donde se ven involucrados jóvenes, algunos de estos hechos buenos, otros malos, algunos tristes, otros alegres, en fin… pero que finalmente los pone de protagonistas de nuestro presente, razón por la cual, entendiendo que es una situación contingente, humildemente y, desde la visión del psicólogo, quiero sentar ciertos aspectos que describen a la juventud actual, que por lo escueto del espacio, no los grafican a todos, pero de manera general muestran aspectos que pueden ayudar a mejor entenderlos.

El joven de hoy, tiene una forma singular de ver las cosas, por un lado es bombardeado con información, que no siempre es capaz de interpretar a cabalidad, proveniente de distintos lugares, siendo su canal predilecto, las redes sociales y el uso del whastsapp, que genera muchas veces noticias falsas, datos errados y tendenciosos, que sin embargo los transforma en “dueños de la verdad”, generando un inestable conocimiento de base.  No obstante, una vez que se han formado un juicio sobre algo, lo defienden a brazo torcido, siendo mucho más contestatarios y exigentes, situación que les incomoda, cuando los requeridos son ellos.

Esta velocidad del mundo actual, particularmente la inmediatez de las cosas, hace que la paciencia del joven promedio, dure lo que demora un click del mouse, es decir cuando lo que buscan o esperan recibir no es inmediato, tienden a ofuscarse, frustrarse, cayendo en malas actitudes y también en el consumo de alcohol y drogas, usado como vía de escape, lo que demuestra que son poco amigos de los procesos y muy cercanos a las cosas listas, obtenidas con mínimo esfuerzo,  es decir al resultado, que no pocas veces, se logra con la conducta descrita, que con urgencia y rapidez, es atendida por su entorno.

La relación con sus padres, es mucho más horizontal, a nivel, “como de amigo”, llevando a las relaciones rápidas e impersonales. Además producto de la irrupción de la tecnología, se enfrían las relaciones reales, esto hace que cuando el papá o mamá amigo (a), quiere imponer su autoridad, se ve en muchas ocasiones impedido (a) de ello, terminando en un dejar ser y avalando conductas erradas de los jóvenes, para evitar conflictos. Mi recomendación es afrontar los problemas y no evadirlos.

En otro sentido, al generarse un mayor individualismo, en donde los intereses personales están por sobre todo y todos, se aprecia una notable pérdida de espacios de socialización, para compartir en familia. Mucho se extraña esas jornadas donde todos se reunían en la mesa, para conversar, para comunicarse y para departir momentos que alimentarán sin duda alguna, los dulces recuerdos del futuro.

Hoy en día, igualmente los jóvenes pueden estudiar varias carreras, en la búsqueda por insertarse, aunque no siempre están tan interesados en trabajar, (esta inserción mejora en la medida que aumenta la edad), tienden a emprender menos, a ser más dependientes que independientes, siendo habitual, encontrarlos viviendo bajo el techo de sus padres, hasta avanzada edad, incluso hasta siempre, por comodidad en algunos casos, pero particularmente por un temor a lo desconocido a salir de esa zona de confort.

¿Y qué pasa con la violencia?  Lamentablemente, ante la aparición de conflictos, nuestros jóvenes, eligen la violencia, física o verbal, para buscar resolver los problemas. Estamos de hecho en tiempos violentos que se manifiestan de diversas maneras, entonces impongámonos respecto de ¿A qué juegan nuestros niños?, ya que en general son juegos de alto nivel de violencia, bajo nivel de responsabilidad y de desapego a la realidad, tales como Freefire, Counter Strike, Resident Evil u otros similares, donde más allá de la temática central, la sangre y la muerte son protagonistas.

Es así entonces, que cuando obligadamente deben enfrentarse a la realidad y cuentan con pocas herramientas para ello, aparecen patologías en aumento, tales como ansiedad, depresión, trastornos adaptativos o bajo control de impulsos, todo ello de la mano de los factores conductuales que influyen y que deben ser llamados de atención para los padres, ya que criar no es solamente tener, sino que también es involucrarse, educar, contener y guiar. Son precisamente los valores que entreguemos, las mejores herramientas y legado que dejaremos.

Finalmente, es de señalar entonces, que es necesario y urgente, que nos demos cuenta, que no por consentir, por dotar de cosas materiales, por ser papás – amigos o por cubrir nuestras ausencias, con dinero, somos mejores; eso lo lograremos con participación real, estando dispuestos incluso a pasar un mal rato, involucrándose de verdad en la crianza y haciéndolo con amor y dedicación. Una forma de empatizar es acordarnos cómo éramos nosotros de jóvenes, (la vaca no debe olvidar que fue ternero), ya que en ello, seguramente encontraremos muchas similitudes con nuestros hijos, pudiendo encontrar mejores formas de solucionar las cosas.

¡Que tengan un maravilloso día!

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes