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Opinión

Comercio con coraje


 Por Miguel Pezoa Reyes. Presidente. Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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Estamos contentos como gremio. Si bien el trato hacia las pymes ha sido muy discriminatorio en relación a la pandemia, se abre una luz de esperanza de la mano de la justicia terrenal, aunque la justicia divina al parecer también se hizo presente en esta oportunidad.

Presentaré cual abogado mis descargos, con la idea de que usted se haga un panorama de lo que estamos hablando. Resulta que el año pasado, cuando empezó a arreciar el sistema de las cuarentenas, muchos de nuestros colegas comerciantes quedaron a la vera del camino, angustiados, aproblemados y con el agua al cuello.

Esto sucedió en Los Ángeles y en todo el país, como el caso que afectó a la cadena de libros Bros, ubicada en la región Metropolitana, que recibió una millonaria multa por atender presencialmente, amparados en una resolución del Ministerio de Economía. Esto ocurrió en el mes de agosto.

Más cerca de nuestra ciudad, y en septiembre de ese mismo año, en la comuna de San Pedro de la Paz específicamente, la librería Giorgio fue fiscalizada por el Ministerio de Salud. ¿Su pecado? Evidentemente, vender artículos de librería y escritorio.

¿Cuál es el punto aquí? Pues bien, quienes no vivimos allí no tenemos por qué saber que a metros de ese establecimiento existe al menos un supermercado que vende lo mismo. Sin embargo, el propietario de esta librería lo sabía y observaba con impotencia e incredulidad ese hecho, razón por la cual fue el acápite de su defensa en el recurso de protección presentado.

Esta semana, la Corte Suprema falló a su favor y, en adelante, aun estando en cuarentena, esta librería podrá seguir expendiendo sus productos, frente a lo cual el Seremi de Salud manifestó a un medio de comunicación que revisarán el tema y que podría hacerlo (vender) si es que, además, vendían otro tipo de artículos higiénicos.

Llamativo ¿no? En el mes de diciembre del año pasado, cuando estábamos en medio de nuestra primera cuarentena como ciudad, nuestro gremio –a través de distintas instancias– logró un pronunciamiento desde la cartera de salud, que se puede rastrear por internet, y que establecía que los supermercados solo podrían vender artículos determinados como esenciales (fase 1).  Esa noticia fue recibida con satisfacción por nuestros colegas impedidos de vender artículos de todo tipo cuando frente a sus narices los supermercados vendían de todo y más.

Sin embargo, y también es entendible, no escasearon las críticas, porque al estar el mall cerrado, los supermercados eran el único lugar presencial donde comprar ropa y otra serie de productos que, sin ser esenciales, pueden calificarse de imprescindibles en un hogar, en virtud de nuestra costumbre o estilo de vida.

Hoy, el máximo tribunal, no obstante, nos da la razón, una luz de esperanza como decía al comienzo y una pequeña ventana de felicidad, pues quienes estamos de este lado de la moneda podemos apreciar lo injusto de una carrera en que las pymes corremos con desventaja desde la partida.

Hacen falta jueces como aquel que permitió que el recurso de protección presentado por la Librería Giorgio escalara a la Corte Suprema y se definiera a favor de nuestro colega. De esta forma, se demuestra a las autoridades una realidad evidente. Esto es, hay que normar para que las pymes tengamos, al menos, igualdad de condiciones con la gran empresa y el retail. No podemos permanecer cerrados en cuarentena. No es justo y está llevando a muchos a la quiebra.

Colega propietario de Librería Giorgio, no te conocemos, pero te felicitamos a través de esta columna y te enviamos un abrazo fraterno, junto con enaltecer el coraje para desarrollar tu actividad, demostrando la madera de la que estamos hechos los comerciantes. Un verdadero ejemplo.

Especial Coronavirus

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