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Opinión

Reflexión, autocrítica, rectificación y liderazgo


 Por Bryan Smith. Observa Biobío.

Bryan Smith

“…Un error debe ser reconocido como tal y lo que es más importante, debe ser reconocido y corregido a tiempo.  Sé que esta propuesta ha generado una incertidumbre adicional, lo lamento profundamente y por eso pido el perdón de todos los ciudadanos…” con estas palabras, Angela Merkel, enmendó una criticada decisión de endurecimiento de las medidas del gobierno alemán para abordar el Covid 19.

Sin duda alguna Merkel ha sido, hasta ahora, la gran líder europea del Siglo XXI. En su administración ha logrado romper paradigmas y avanzar hacia una Alemania moderna y estable, además de la enorme contribución a la estabilidad del bloque europeo, lo cual le ha significado la permanencia en el cargo por 16 años – próxima a entregarlo – al alero de la democracia.

Seriedad, determinación, firmeza y seguridad, son aptitudes que describen con justicia a la mujer que lidera el país germano y quien, durante todos estos años, por sobre las críticas comunes y naturales de la política, no se había retractado como lo hizo ayer.

Esto nos hace pensar en algo que está ahí en todas y todos nosotros, y es el hecho que somos personas humanas, cometemos errores, nos equivocamos, pues somos mortales, somos frágiles, susceptibles y la perfección no es parte de nuestra naturaleza, pero inconscientemente ignoramos esta trascendental esencia y nos exigimos más de lo posible, ¡peor aún! con quienes nos lideran, de quienes esperamos lo imposible y lo impensado.

Esta relación inconsciente con nuestra propia naturaleza, nos aleja de un acto vital para la sana convivencia y es la capacidad de enmendar nuestros errores, pedir disculpas y rectificar, pues le tememos al juicio y a nuestra propia fragilidad.

Merkel se ha sincerado, demostrando sencillamente que es humana, pero su solicitud de perdón demuestra sus dotes de sabiduría, tal cual sucede con cualquier persona que es capaz de reconocer y rectificar sus errores frente a otras personas.

Sin ir más lejos y manteniendo los márgenes, la semana pasada la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches insultó a quienes no piensan como ella, en un espacio público en el cual no podían defenderse, lo cual es condenable, pero también supo pedir las disculpas pertinentes, aunque insistió en el fondo del tema – que, por cierto, es importante – y eso habla, por lo menos, de su capacidad de reflexión sobre sus actos, algo que no es común en la clase política chilena.

¿A cuántas personas de la política criolla ha escuchado pedir disculpas y rectificar en el último tiempo? Pues la respuesta es que a muy pocos – los más sabios, sin duda – o casi a ninguno y eso es un indicador muy negativo de la capacidad de reflexión y conciencia de los actos de quienes nos lideran.

La reflexión, la autocrítica y la rectificación de los errores, dignifican al liderazgo. 

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