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Opinión

¿Por qué no vivimos todos iguales? Determinantes sociales y equidad


 Por Macarena San Martín Sandoval, Enfermera Magíster en Salud Pública Vicepresidente Evópoli Biobío

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Sin duda, la salud de los chilenos y la acción de quienes pueden influir en la calidad de vida de las familias hoy más que nunca está en la retina de los ciudadanos; muy bien sabemos que la crisis sanitaria ha afectado a todo el país, pero he aquí lo importante, ¿deben ser las mismas políticas públicas y planes estratégicos aplicados a nivel nacional a igual escala para afrontar la pandemia? La respuesta es no, ya que, existen factores específicos los cuales se identifican como “Determinantes Sociales” que afectan la salud de las personas de forma diferente y única, según el lugar donde vivan, donde trabajen, lo que hayan estudiado y un sinfín de variables que diferencian la salud de un chileno y otro. Mencionemos un ejemplo; ¿un niño de 7 años quien vive en un sector rural, cercano a frente a un vertedero de basura, se desarrolla en la infancia de la misma forma en que vive el mismo niño, pero en la ciudad teniendo acceso a una plaza de juegos a menos de 100 metros de su hogar? Nuevamente la respuesta es no. Escribo lo anterior, no con la intención de señalar que todos tenemos que ser y vivir iguales, sino, para impulsar a que el trabajo y las políticas del estado a nivel nacional y local sean fomentados según los determinantes que definen a las familias del país, demostrando un enfoque equitativo, no igualitario. Valorar que, sí hay diferencias y es necesario ocuparse de ellas, fomentando la equidad y aceptando que no todos padecemos las afecciones y problemas de salud de igual forma.

¿Trabajar por la igualdad o equidad? La Organización Panamericana de la Salud define a la equidad como una “lucha por la imparcialidad y la justicia mediante la eliminación de las diferencias que son innecesarias y evitables”, enfatizando que la mayoría de las diferencias en el estado y los resultados de salud entre comunidades no son el resultado de diferencias biológicas o genéticas, sino que resultan de procesos sociales y económicos que crean y recrean diferencias en el acceso a la salud. Un segundo ejemplo; el Plan Paso a Paso es diferente en cada región, puesto que éstas viven el Covid de forma distinta, según sus propias características, lugar geográfico donde se encuentren, economía local, cantidad de habitantes; entre otros indicadores, por lo que resulta específico en cada localidad generar intervenciones atingentes a su desarrollo. Dicho lo anterior, es realidad que las personas y familias mantienen determinantes sociales que afectan directamente su salud y su forma de vivir, desde que han nacido hasta envejecer, no sólo la genética forma parte nuestra calidad de vida, sino, las condiciones de trabajo o desempleo, el nivel de escolaridad, la agricultura y tipo de alimentos que se consumen, el tipo de vivienda con o sin saneamiento básico, hasta las redes sociales y comunitarias en las que se ven envueltos, por lo que es imperioso que se pueda evaluar de forma constante, dinámica y en terreno los diferentes planes de acción para disminuir las grandes diferencias generadas, muchas veces, de forma externas a las familias, visibilizando realmente sus condiciones y necesidades sentidas. En este sentido la municipalidad y la atención primaria tiene un rol fundamental a nivel local, pues, son los encargados de conocer y sentir de cerca las características, factores de riesgo y protectores de las familias, aplicando, con esta enriquecedora información, estrategias, planes y proyectos en función de lo observado y estudiado. Lo anterior con la necesidad latente de aumentar la investigación epidemiológica desde establecimientos de educación superior o mesas de trabajos con expertos en gestión pública, no tan sólo en salud, sino en desarrollo social, economía, viviendo y todas las carteras relevantes pertinentes a la crisis sanitaria.

La mirada debe ser amplia pero precisa a la vez. La batalla de salud, el despliegue en terreno y el autocuidado que ha traído consigo la pandemia no debe detenerse, al contrario, persistir con el trabajo comunitario basado en los determinantes sociales en el tiempo, con las pandemias ya existentes, pero que ha costado tanto prevenir; problemas de salud pública que encabezan la lista de enfermedades GES (Antiguamente llamada AUGE) en Chile, las cuales son sentidas de manera distinta en la población y urge trabajar por ellas, siendo la única forma de avanzar mejorar la esperanza de vida y vivir mejor.

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