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Opinión

Compensaciones al daño causado


 Por Juan Pablo Pinto Director Regional del Sernac

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Varios casos recientes nos han confirmado la importancia de que las empresas compensen el daño causado cuando cometen una infracción que afecta a los consumidores.

Sólo el año pasado, podemos decir que uno de cada 5 chilenos recibió alguna compensación por procedimientos voluntarios colectivos o avenimientos en el marco de juicios. Esto es, más de 4 millones de personas recibieron un total de cerca de 40 mil millones en compensaciones.

En el 2020, el Servicio inició 19 Procedimientos Voluntarios Colectivos con empresas de distintos mercados, los que suman un total de 38 casos desde la entrada en vigencia de la nueva Ley del Consumidor.

Un Procedimiento Voluntario Colectivo busca compensaciones sin tener que esperar los largos plazos de un juicio. De esta forma, se han obtenido cerca de 30 mil millones en compensaciones, dinero que irá en directo beneficio de más de 1 millón 300 mil personas.

Lo que más importa a los consumidores es que las empresas los compensen directamente, más allá de las multas a beneficio fiscal, y merecen que esas compensaciones sean justas y oportunas, sin tener que esperar los largos tiempos de tramitación que involucra un juicio.

En ese sentido, los Procedimientos Voluntarios Colectivos son el camino más rápido y efectivo para que los consumidores sean compensados cuando las empresas vulneran sus derechos.

En paralelo, el Sernac realizó tres avenimientos o acuerdos compensatorios en 2020, logrando la cifra histórica de más de 11 mil 387 millones en compensaciones, lo que beneficia a 2 millones 754 mil personas aproximadamente. Ello equivale a un aumento de un 515,38% más de beneficiarios comparado con el año 2019.

En relación a los montos de acuerdos compensatorios para el año 2020, registraron un aumento de 39,20% respecto del año 2019.

Un avenimiento también es una forma en que las empresas entienden la necesidad de adelantar una compensación sin esperar el final del juicio, lo que beneficia a los consumidores.

Además de las compensaciones individuales, nuestro interés es que las empresas retribuyan a la sociedad cuando cometen un daño masivo o que afecta a la confianza del mercado.

Un ejemplo de ello es el futuro hogar de cuidados paliativos para niños en etapas terminales de cáncer a cargo de la Fundación Casa Familia que es parte de la compensación en el marco del avenimiento por la colusión de las farmacias.

En un caso inédito, la acción judicial, determinó un monto de más de $200 millones de compensación para el grupo llamado “difuso”, o aquellos consumidores que no pudieron comprar medicamentos por el alza de precios y que son imposibles de identificar. Dicho monto, representa una compensación “social” que se traduce en este caso en la construcción del hogar.

La obra es un símbolo que nos confirma la importancia de las compensaciones, porque una empresa que comete una infracción, debe compensar el daño que causó. Y para eso está el camino más rápido como los Procedimientos Voluntarios Colectivos, o los largos, como son los juicios cuando no responden adecuadamente.

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