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Opinión

Justicia por todos los chilenos: la Tutela Judicial Efectiva


 Por René Luis Núñez Ávila. Profesor de Derecho Procesal, Universidad de Chile

Rene Nuñez

El acceso a la Justicia o la Tutela Judicial Efectiva es muy cierta para personas con ingentes recursos económicos. Tienen acceso a los mejores abogados que, a su vez, tienen las mejores herramientas jurídicas, por sus conocimientos y experiencia para lograr los objetivos planificados ante los tribunales. Esto, que está muy bien, no permea hacia el resto de la sociedad y, por eso, la mala percepción que la ciudadanía tiene de los Tribunales, que la mira con desconfianza, sienten que solo unos pocos tienen ese derecho o derechamente, que no hay Justicia. Hay una distancia enorme entre la ciudadanía y los Tribunales.

Muchos alabamos las grandes doctrinas como la Teoría del Acto Propio o la Teoría de la Imprevisión, aplicada a grandes empresas y complejos casos, por ejemplo, ahora en Pandemia. Estas teorías no tienen un texto legal que las ampare, pero nadie discute su aplicación como creación de Derecho. Empero, cuando se trata de aplicar doctrinas para toda la sociedad, surge el cuestionamiento de que se está en presencia de jueces garantistas que no aplican la ley. Pero, de nuevo, ahí están los artículos 19 a 24 del Código Civil y el artículo 170 numeral 5 del Código de Procedimiento Civil que hablan de, en ciertas circunstancias, aplicar la equidad natural. Eso no lo digo yo: lo dice la ley.

Hoy surgen cuestionamientos a nuestra Corte Suprema por fallar a favor de personas que necesitan costear medicamentos carísimos, por frenar las alzas de los planes de salud de las Isapres y por frenar proyectos que aumentan la contaminación, todos, por la vía de la acción de protección. Pero, si le preguntamos a esas personas beneficiadas por estos fallos, sienten sin duda que se hizo justicia para su caso concreto.

Si hoy entraremos a un histórico momento constitucional y se redactará un nuevo texto legal, surge la pregunta si lo que esta establezca será reclamable ante los tribunales (si será justiciable). Esto para la gran mayoría de la población no tiene sentido. ¿Para qué consagrar derechos fundamentales si nos los puedo reclamar? Sería sin duda letra muerta.

Entonces, es de sentido común que, si se consagran Derechos, éstos deben ser reclamables ante los tribunales. Para que no haya duda de ello, debe existir la consagración constitucional del Derecho Fundamental a la Tutela Judicial Efectiva, tal como lo hace, entre otros, por ejemplo, la Constitución de España de 1978: Art. 24: “todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión”.

La Justicia no es para unos pocos o para un grupo privilegiado sino para todos. Tenemos la gran oportunidad histórica de generar las condiciones de un debate serio, honesto, realista, en un país que pretende ser desarrollado y elevar así el estándar mínimo para todas y todos o “nivelar la cancha” para todas y todos.

La gente modesta no puede seguir siendo asesorada por Egresados de Derecho que experimentan con el dolor humano por lo que la Corporación de Asistencia Judicial no puede seguir ejerciendo ese rol y, por lo mismo, se requiere una profunda reforma que debe venir desde lo más alto: la ley fundamental.

Es un Derecho Humano el Derecho de Acceso a la Justicia que hoy no está contemplado expresamente en nuestra Constitución, sino que existe una justificación en los números 2 y 3 del artículo 19 de la Carta Fundamental.

Lo anterior, no se condice con los Tratados Internacionales. Por tanto, el acceso a la justicia o Tutela Judicial Efectiva debe ser una real garantía, efectiva y justiciable. Seremos así coherentes con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, pero, más profundamente, lograremos avanzar en dejar atrás esa real sensación que existe hoy: que en Chile, no hay Justicia.

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