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Opinión

Eifel y los Saltos del Laja: miles de kilómetros de diferencia pero centímetros de similitud


 Por Miguel Pezoa Reyes. Presidente Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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¿Le suena el nombre Eifel?  Es muy posible que esté pensando en la famosa torre francesa; pero no, como usted sabe, esta última se escribe con doble efe.

Eifel, en efecto, es una región ubicada en el occidente de Alemania, fronteriza con Bélgica y asiento de uno de los más grandes parques nacionales germanos. Una vegetación y fauna que desbordan caracterizan a esta zona de Europa que comparte frontera con otros países y otras lenguas.

También es uno de los lugares visitados el 2007 por una delegación local, en el marco de una misión organizada por la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G., que buscaba  ampliar los horizontes comunales, aprender de la experiencia de países europeos y aprovechar al máximo la alianza de cooperación sostenida con la Cámara de Aachen (Alemania).

La delegación, encabezada por nuestro entonces Presidente Pedro Burgos Avendaño, contó con la participación de ediles de la zona (Yumbel y Los Ángeles, más un representante del alcalde de Cabrero) y otros personeros de este territorio, quienes pudieron constatar la exitosa experiencia de unión entre, ya lo decía más arriba, una tierra compartida por tres países y tres idiomas.

Muchísimo más al sur, en los confines del mundo, tenemos un paraje chileno, cruzado por una sola lengua y la administración de tres comunas diferentes. Se trata de nuestro famoso Salto del Laja, puerta de entrada al Chile más austral, pero actualmente despojado de su otrora llamativa esencia: el agua. Sin embargo, este último punto no es el hilo central de esta columna, sino la unión y la visión de futuro.

Las similitudes con la realidad del Parque Nacional Eifel son variadas, guardando por supuesto todas las proporciones. Por eso, a partir de esa experiencia, el nombre de dicho parque no ha dejado de estar en nuestro discurso, reflotándolo de tanto en tanto y asemejándolo a nuestra realidad. Nos dimos a la tarea de escalar la necesidad de unión entre las comunas de Yumbel, Cabrero y Los Ángeles en lo que refiere a este paraje, como ha quedado de manifiesto tantas veces en las páginas de este medio de comunicación, que ha aludido a nuestro papel en el tema a través de varias notas de prensa, una de ellas del 25 de enero de 2018, donde destaca en la sección de Economía la “falta de regulación de este entorno”.

Como Asociación hemos sido parte de un fuerte movimiento gremial que decantó en la creación de la Mesa Agua para el Laja, en la que nos representa –y muy bien– nuestro socio Boris Solar Ravanal (secretario ejecutivo de la misma) y que logró el año 2017 suscribir un histórico acuerdo de ocupación y recuperación del lago que comparte nombre con el río. De hecho, el lago y río Laja son la potencia y el motor tras la cascada principal que se puede apreciar desde el puente que une norte y sur de nuestro país.

Es la labor que nos asiste como organización, tratar de articular voluntades tanto públicas como privadas para favorecer en este caso el desarrollo de las actividades económicas y el turismo en una zona que está careciendo hoy de una visión integradora como un factor relevante. Estar divididos en plena pandemia –es decir, un lado del puente en Fase 1 y el otro lado en Fase 2–, es el ejemplo más claro de lo anterior.

Sabemos que no se trata de levantar una varita mágica o dar soluciones por obra de arte, pero esperamos que de esta nueva crisis que vive el Salto del Laja –la mayor es la falta de agua– se puedan sacar lecciones y aprovechar todas las oportunidades posibles. Bueno sería que no pase más tiempo antes de que las autoridades se sienten a pensar y a trabajar un nuevo horizonte para esta postal que exhibimos con orgullo a los turistas y que hoy está exigiendo de nosotros una voluntad decidida.

Veamos la experiencia de Eifel, con miles de kilómetros de diferencia, pero centímetros de similitud. Posee muchísimos más recursos y años de trayectoria que nosotros, pero sin duda la voluntad, la proactividad, la visión y hasta la propia crisis debieron ser el punto de partida de su fulgor.

A nuestro favor tenemos muchos elementos y la ventaja que nos da contar con un solo idioma. Busquemos entonces en este idioma común las palabras necesarias para entendernos y dar al Salto del Laja el lugar en que realmente queremos verlo, con un patrimonio sin igual y protegido. Tal vez una sola administración sea la clave, al igual que en el Parque Eifel.

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