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Opinión

Que el 2021 sea el año de la participación


 Por Lucas Serrano Barraza. Director de Administración Pública Advance. Universidad San Sebastián

Lucas Serrano USS

Sin duda alguna el año 2020 será recordado por diversos acontecimientos. Sin embargo, en lo que respecta a la participación política, el año que nos deja pasará a los anales de la historia como aquel en que, por primera vez, desde que se instauró el voto voluntario, se logró superar el umbral del 50% de compatriotas participando de una elección.

Este gran hito, que se consiguió en el plebiscito del 25 de octubre, parece ser una pequeña luz de esperanza entre la pandemia y la crisis social que vivimos. Mal que mal la consulta constituyente logró despertar un interés ciudadano en los asuntos públicos que hace décadas no veíamos.

No obstante, si miramos otros procesos eleccionarios menores que ocurrieron este año, como las distintas primarias o las elecciones de partido, nos encontramos con un panorama bastante más desalentador que el anteriormente descrito. Esto ha llevado a que muchos planteen que el plebiscito no fue más que la excepción a la regla y que la participación política formal en nuestro país sigue en decadencia.

Bajo esa lógica, parece ser cierto que la consulta de ingreso a la ruta constituyente se posicionó en la ciudadanía como un proceso distinto y único, que revestía una mayor importancia que las clásicas elecciones a las que ya estábamos acostumbrados.

Lo complejo es que precisamente el año venidero será el período con más elecciones a cargos públicos de nuestra historia y sólo una de esas elecciones tiene estrecha relación con el proceso constituyente. Esto, sin duda, debería despertar nuestra preocupación, ya que, aun cuando el camino a una nueva constitución sea importante, no hay que olvidar que mientras ese proceso sigue su curso, Chile y su institucionalidad necesitan más que nunca de una alta participación ciudadana.

Dado el descontento social y la desaprobación de nuestra clase gobernante, hoy es trascendental que nuevos aires y nuevos votantes participen de los procesos eleccionarios tradicionales a los cuales muchos han sido reacios, más si hoy como país queremos oxigenar nuestra política.

Por eso, es importante que entre todos convirtamos el 2021 en el año en que la ciudadanía chilena se volcó en masa a las urnas. Por eso es importante que cada uno de nosotros combatamos la precaria educación cívica a la que fuimos expuestos recalcándole a nuestra familia y amigos la importancia de no restarse de estos procesos. Ya que como decía Platón, el riesgo de desentendernos de la política es ser gobernados por personas peores que uno.

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