suscríbete al boletín diario

Opinión

Educación técnico profesional: soñar en grande


 Por Roger Sepúlveda Carrasco. Rector Santo Tomás. Coordinador Vertebral Región del Biobío

021-Rector-Santo-Tomás-Los-Ángeles-Roger-Sepúlveda

Cuando el 20 de julio de 1969 el astronauta Neil Armstrong dejaba la primera huella humana en la superficie lunar, se coronaba bajo aplausos y vítores el trabajo de años. Y aunque sólo tres son los hombres que fueron y regresaron desde la luna, el programa de la NASA necesitó de los conocimientos de más de 400 mil ingenieros, técnicos y científicos para poder ser realidad.

Aquel “paso gigante para la humanidad”, en las palabras del propio Armstrong, es tal vez la imagen más recordada de Apolo 11, pero también ese día, miles de jóvenes técnicos, controladores e ingenieros que jugaron un rol fundamental, se graduaban con letras doradas en la historia.

Este hecho tan fundamental en la historia nos viene a recordar que el progreso y desarrollo de los grandes proyectos, en su implementación y éxito, han requerido siempre de especialistas técnicos y profesionales. En este sentido, nuestro país no puede ser la excepción, donde entonces cobra gran relevancia definir si vamos a seguir fomentando un modelo educativo que privilegia (vía financiamiento, ayudas estudiantiles,  incentivo de accesos, integración técnico profesional, entre otros) tener más “astronautas”, o bien terminamos de convencernos que la misión requiere el aporte de múltiples sectores, donde la educación superior técnico profesional (ESTP), en definitiva, tiene un rol fundamental que jugar.

Desde Vertebral, entidad que reúne en Chile a los Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica Acreditados, estamos convencidos que necesitamos de estos especialistas, y así también lo ratifica la realidad del mercado laboral. La ESTP es entonces una herramienta estratégica para el desarrollo de los países, en el corto plazo jugará un papel fundamental en la necesaria reactivación económica, favoreciendo la reinserción laboral y elevando la competitividad nacional. Asimismo, a mediano plazo, será esencial para responder a los desafíos que producirá la 4ª revolución industrial y su impacto sobre la producción, empleo y estilos de vida.

Chile tiene la gran oportunidad de alcanzar su anhelado desarrollo, pero ello solo ocurrirá mientras cuente con las condiciones del sistema necesarias que nos permitan tener los profesionales y técnicos capacitados para enfrentar los desafíos del futuro. En los próximos meses y años se debatirá en el país sobre importantes materias con miras a una nueva Constitución y, desde esta perspectiva, se debe considerar en educación superior un tratamiento equitativo entre la formación universitaria y la ESTP, pues estas últimas instituciones cuentan con proyectos educativos muy valiosos para el Chile que se quiere construir, una nación desarrollada pero también más inclusiva y diversa.

No olvidemos nunca que la gesta del Apolo 11 era imposible si la NASA sólo hubiese contado con astronautas entre los suyos.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes