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Opinión

Segundo retiro de la AFP ¿una real solución en pandemia?


 Por José Navarrete Oyarce (*)

José Navarrete Oyarce

Ya en trámite legislativo, la cámara de diputados ha aprobado un segundo retiro de fondos desde las cuentas individuales de las AFP, el denominado “segundo 10%”. Las encuestas indican que, de aprobarse, el 80% de las personas harán efectivo el retiro. En este escenario, vale la pena pensar ¿es realmente conveniente hacer el retiro? ¿es una medida real que beneficie a nuestra alicaída economía? El objetivo de esta columna es reflexionar en torno a esto.

En primer lugar, revisaremos los efectos del primer retiro. Según la encuesta CADEM, el 43% de los que hicieron el primer retiro, aseguraron haber gastado los fondos, un 36% lo destinó a algún tipo de ahorro o inversión y solo el 19% aún tiene intactos dichos fondos. Otro dato relevante es que, tras el primer retiro, existen 2,8 millones de trabajadores que agotaron la totalidad de sus fondos y no podrán acceder al segundo pago y de concretarse el segundo retiro, esta cifra aumentaría a casi 4 millones de chilenos. Otro punto interesante es que, a pesar de los malos augurios, el primer retiro no generó una problemática mayor: los fondos no se vieron mayormente afectados y como efecto secundario, la economía se reactivó, dado el mayor circulante. Prueba de ello es que, si bien muchos lo utilizaron para necesidades inmediatas derivadas de la pandemia, otros usaron ese dinero para pagar deudas.

En ese contexto, el segundo retiro debería tener un impacto similar al primero: aumentar la demanda interna y con ello, generar una reactivación, aunque sea transitoria, de nuestra deprimida economía. Sin embargo, la pregunta de fondo es ¿se hará un tercer retiro? ¿se hará un cuarto retiro? Desde el punto de vista político, al autorizarse el primer retiro, se abrió una puerta algo compleja para los defensores del sistema, puesto que se derribó el mito que los fondos eran “solo para financiar pensiones”. Claramente esto es un peligro para la estabilidad del sistema de pensiones, así como para los futuros gobiernos, dado que estos tendrán que hacerse cargo de financiar más pensiones para resolver la situación de los cotizantes que se quedaron o se quedarán sin fondos.

La pregunta de fondo está dada por el hecho que sean los propios trabajadores los que tienen que solucionar sus problemas utilizando sus propios recursos. En ese sentido, el actual gobierno debe hacer un mea culpa, puesto que, si bien han puesto en marcha una serie de iniciativas como el aporte de emergencia, los préstamos, entre otros, estos han sido claramente insuficientes y, al parecer, con un bajo impacto. Es de esperar que este segundo retiro (y tal vez un tercero o cuarto) no implique hipotecar nuestro futuro más de la cuenta y que la jubilación sea lo que siempre ha debido ser, una época de “jubilo”. El objetivo está claro, ahora hay que definir el camino que deseamos, seguir, como sociedad.

(*) Director de Ingeniería en Administración de Empresas

Universidad Andrés Bello

Especial Coronavirus

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