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Opinión

(Des) regulación del reloj biológico en tiempos de pandemia


 Por Solange Cabezas Figueroa, Docente Escuela de Enfermería Universidad Santo Tomas Los Ángeles, Miembro del Colegio de Enfermeras de Chile

Solange Cabezas, Santo tomas

El sueño forma parte de nuestro ciclo circadiano o reloj biológico. En él se reconocen dos estados: el de vigilia, en el que transcurren los periodos activos durante el día y el sueño, permitiendo descansar y reparar nuestro organismo de noche.

Hasta antes de la pandemia, estábamos ambientados a levantarnos en horarios establecidos para comenzar con nuestras rutinas; nos alimentábamos en horarios fijos, llegábamos a casa a compartir en familia y terminábamos el día tan agotados que el dormir nos llamaba. Si bien estas actividades continúan, se han flexibilizado.

Enfrentar el confinamiento nos ha llevado a modificar conductas habituales, alterando los ritmos de sueño y vigilia, generando distintos niveles de estrés en los integrantes de la familia. En el caso de los adolescentes, han creado su propia dinámica de vivir en casa, alterando los horarios de acostarse, levantándose más tarde de lo habitual, además de los horarios en los que se alimentan, recrean, estudian, entre otros. En los adultos, el control de sueño/vigilia también se ha modificado, acompañado de la angustia generada por la incertidumbre de no saber cuándo se retomarán las prácticas habituales, junto con mantener las labores del hogar bajo control y, en varias oportunidades, acompañado del sentimiento de soledad por estar lejos de sus seres queridos.

 Algunos de los efectos que se producen a nivel corporal con el cambio de sueño/vigilia y el alto nivel de estrés al estar en casa son: aumento en los niveles de cortisol (hormona que se libera en periodos de estrés), lo que resulta ser un factor negativo para el funcionamiento del organismo, se elevan los niveles de glucosa en sangre, favoreciendo la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2; falta de control de las emociones; aumento en las conductas violentas; disminución de la capacidad de la memoria; surgimiento de ideas negativas; abuso de sustancias dañinas como nicotina, cafeína y alcohol, tras la ansiedad y angustia continua.

Para regular y mantener un buen patrón de sueño y vigilia, la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño (SOCHIMES) recomienda mantener un horario fijo para acostarse y levantarse; evitar realizar actividades en cama como ver televisión, comer o hablar por teléfono; evitar tener reloj en la habitación; evitar las siestas; realizar actividad física moderada durante el día; hacer de tu habitación un ambiente cálido, sin ruidos y destinado sólo como lugar de descanso; la última comida debe ser al menos 2 horas antes de acostarse; regular la ingesta de cafeína y alcohol; alimentarse de manera equilibrada y variada y procurar ir a la cama sin emociones negativas, entre otros.

Si se quiere considerar estos consejos, es importante y necesario establecer horarios para cada miembro de la familia, creando rutinas claras, concretas y, de esta forma, prevenir desajustes del reloj biológico, protegiendo nuestro cuerpo y su orgánica. ¡No olvidemos dormirnos con un sueño para levantarnos con un propósito!

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