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Opinión

Mamá Estado


 Por Camila Mora Vilches, Mamá e Ingeniera Química PhD (c)

Camila Mora V

Hace cerca de 200 años que mamá Estado decidió separarse de papá Rey; joven, llena de sueños, creía que sería fácil, pero a medida que pasaba el tiempo la prole iba creciendo y todo era cada vez más complejo.

Mamá Estado no estudió mucho, es madre soltera, vive básicamente de lo que le da su tierra y el mar; está muy ocupada, tiene cerca de 19 millones de hijos que alimentar y muchas cuentas que pagar. Como toda familia tiene que hacer malabares financieros, trata de darle lo mejor a los suyos, pero no siempre lo hace tan bien como le gustaría.

Mamá Estado ha tenido una historia triste, la han ultrajado, se han aprovechado de ella, pero ha buscado como salir adelante, tiene hijos valientes que se levantan cada día para trabajar por su familia. Mamá Estado ha tenido buenos hijos, se han destacado haciendo de su casa, de su país, un lugar hermoso, en el que muchos han querido vivir. Ahora, parece que ese oasis no era más que un espejismo.

Mamá Estado es discapacitada, no puede hacer todo por sí misma, depende de la ayuda de algunos de sus hijos, estos se organizan y toman el mando para cuidar a los menores y a los menos favorecidos.

Como toda madre es criticada, pocos valoran sus esfuerzos por sacar adelante a su familia; muchos se quejan, y es que nadie dijo que ser madre era fácil, no hay un manual. Mamá Estado ha tratado dentro de sus posibilidades de hacer lo mejor que puede, pero seamos sinceros, hay mucha improvisación. A mamá Estado la aqueja un mal que afecta a muchas familias, la división. Sus hijos no han podido ponerse de acuerdo, se han polarizado, y unos pocos gritan a otros y viceversa, mientras la gran mayoría contempla con asombro como esta pelea afecta a mamá. Ella se desborda, todas sus debilidades salen a luz, se siente sola, como muchas madres se cuestiona y cree que no lo ha hecho bien.

Como en toda familia, hay hijos flojos que se acostumbraron a que mamá hiciera todo por ellos; hijos menos aventajados, pero muy esforzados; hijos que lo han tenido todo, pero indolentes; otros que decidieron irse a probar suerte a otras casa, a otras patrias. Pocos hijos realmente empatizan con su madre, todos esperan que la mano mágica de mamá solucione la educación, la salud, las pensiones, etc. Pero mamá Estado no se la puede sola, nos necesita a todos.

Tenemos una crisis familiar, pongamos todos de nuestra parte, vamos todos a votar, pongámonos de acuerdo. Somos hijos de la misma tierra, compartimos muchas cosas, y las que nos diferencian deben hacernos fuertes y diversos, no dividirnos. Un poco de poesía nos abre el corazón para recordar que todos somos parte de la solución, que mamá no puede sola con todo, que necesita que sus hijos se pongan de acuerdo, que ayuden, que al menos toleren entre ellos, y que ojalá, se amen.

Juntos saldremos adelante, nadie se debe restar, ni guardar para sí su granito de arena. Perdonémonos, miremos hacia el futuro buscando día a día como ayudar en nuestra casa, a nuestros hermanos y construyamos juntos un país mejor.

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