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Opinión

Erede 2020: Pandemia, empleo y futuro


 Por Mónica Alvarez Pérez, Directora de Irade

Moìnica-Aìlvarez

 El desempleo en Chile llegó a 13,1% en el trimestre móvil mayo-julio. Un máximo histórico solo comparable al impacto del terremoto de 2010. Claro que la situación ahora es distinta: mientras no haya una vacuna contra el Covid-19, es difícil proyectar cuándo la actividad retomará su dinamismo.

Un dato distintivo es que la ocupación femenina cayó un 24%. Probablemente porque el comercio, el turismo y la gastronomía, donde trabajan más mujeres, han estado entre los sectores más golpeados por el coronavirus. No cabe duda que esto impactará en la equidad de género, dándole una nueva dimensión a esta crisis.

En el Encuentro Regional de la Empresa, Erede 2020, “Lo urgente y lo importante”, queremos analizar ésta y otras aristas de la coyuntura sanitaria. Con la participación de las dirigentes sindicales Bárbara Figueroa, Juana Silva y quien escribe, el panel “Pandemia, empleo y futuro” cerrará la primera jornada del evento, el 29 de septiembre.

Ahora que la mayor parte de las comunas del Gran Concepción se encuentran en cuarentena, la incertidumbre parece mayor que hace seis meses, cuando sabíamos muy poco del Covid-19. Solo hay algo más de claridad sobre las consecuencias que el virus está dejando en aspectos de nuestra vida que antes parecían resueltos.

¿Qué ocurrirá con el sector servicios, donde los aforos impedirán que las ventas vuelvan al ritmo de antaño al menos hasta mediados de 2021? ¿Qué pasará con las plazas que hoy funcionan por turnos o a distancia, y que tal vez ya no sean imprescindibles tras más de un año de nueva normalidad?

Lo urgente es la pérdida de puestos de trabajo que afecta a más de 3 millones de chilenos, pero lo importante también es preguntarse qué ocurrirá con el empleo después de tanto tiempo en compás de espera.

El teletrabajo llegó para quedarse. ¿Por qué tardamos tanto en el debate ideológico y tuvo que desatarse una crisis para legislarlo a la rápida? La explosión del delivery llama a preguntarse cómo enfrentaremos la informalidad y la desprotección social que subyace a la “uberización” de la economía.

Los ejemplos no se agotan ahí. Aún sigue pendiente dilucidar cuáles serán las premisas sobre las que construiremos las relaciones laborales en el Chile post estallido social, plebiscito y elecciones.

Necesitamos un nuevo equilibrio, otra conversación donde trabajadores y empresas acuerden juntos los denominadores comunes de un sistema productivo donde la presencialidad ya no es indispensable para trabajar.

Ese diálogo debe traducirse en acuerdos, porque trabajadores y empresas son esenciales para que exista el país; y si no cuidamos los intereses de unos y otros, el círculo virtuoso se romperá. No esperemos a que los temas se tornen urgentes para considerarlos importantes.

Especial Coronavirus

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