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Opinión

¡Bienvenida Ley del Cáncer!


 Por Macarena San Martín Sandoval, Enfermera Magister en Salud Pública, Vicepresidente de Evópoli Biobío

Macarena San Martín, Enfermera Magister en Salud Pública

Según el Instituto Nacional del Cáncer, este último término se entrega a un conjunto de enfermedades relacionadas, teniendo como factor común la división rápida de algunas células del cuerpo, propagándose muchas veces a otros tejidos y órganos de nuestro organismo. ¿Por qué ha de crearse una Ley para respaldar significativamente a todos quienes padecen esta enfermedad? La epidemiología de esta enfermedad no miente y la posiciona como la segunda causa de muerte en Chile, afectando anualmente a más de un 25% de personas a una edad cada vez más temprana, existiendo más de cien tipos diferentes que al diagnosticarse afectan de forma física, mental, social y económicamente al usuario (paciente) su familia y entorno.

La buena noticia se propaga en el mes de agosto cuando el Congreso, después de grandes esfuerzos, aprueba el proyecto de Ley que entrará en vigor este tres de octubre, entregando un respaldo público respecto al cáncer, su detección, tratamiento y las políticas públicas relacionadas con esa enfermedad. La nueva legislación contempla una serie de acciones enfocadas a la prevención, diagnóstico precoz, tratamientos, rehabilitación biopsicosocial y respaldo laboral a todo empleado que sea diagnosticado con la enfermedad. La función del Ministerio de Salud es crucial, ya que, será el encargado entre otros puntos, de actualizar el Plan Nacional del Cáncer cada cinco años, guiado por especialistas e investigadores en la materia para robustecer los objetivos estratégicos y líneas de acción dirigidos a los usuarios y sus familias, además de registrarse por primera vez la enfermedad de forma obligatoria, creándose un Registro Nacional del Cáncer actualizado de los usuarios diagnosticados. También se crea el Fondo Nacional del Cáncer, con el objetivo de financiar programas y proyectos que se encuentren relacionados con la investigación, estudio, evaluación, promoción, desarrollo de iniciativas para la prevención, vigilancia y pesquisa del cáncer, siendo crucial lo anterior para disminuir la incidencia de esta enfermedad en los ciudadanos, considerando que más del 40% de los tipos de cáncer se relacionan con estilos de vida no saludables, manteniendo factores de riesgo los cuales pueden modificarse, tales como son el consumo de tabaco y la exposición a este, ingesta de alcohol, sobrepeso y obesidad, exposición a sustancias tóxicas y agentes infecciosos. Otra innovadora acción que se incorpora es la Red Oncológica Nacional, la cual generará centros especializados de alta, mediana y baja complejidad dirigidos a quienes necesiten un diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento de la patología en cuestión.

El llamado entonces es a no bajar los brazos, ahora con más ímpetu trabajar en cooperación pública y privada abordando los factores de riesgo modificables del cáncer desde temprana edad en nuestros establecimientos educacionales y laborales, contemplando estrategias claves dirigidas a la ciudadanía como  la vacunación escolar para todas las niñas de cuarto y quinto básico quienes deben protegerse contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) agente causal de cáncer cérvico uterino, hoy ubicado en el ranking de las principales causas de muertes de nuestras mujeres, considerar prioritario también la realización del examen Papanicolau en mujeres de 24 a 65 años, otorgado de forma gratuita en la atención primaria de salud además de la pesquisa del cáncer de mama a través de una Mamografía a toda mujer de 50 a 59 años, con el objetivo de disminuir la cruda cifra de mortalidad diaria, la cual establece que por día fallecen tres mujeres a causa de cáncer de mama.

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