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Opinión

Los olvidados


 Por Alejandro Vega Campos, director Fundación Movimiento Acción

Alejandro Vega

Las últimas semanas el debate en torno a pensiones ha sido conversación obligada en las mesas de nuestro país. Algunos osados analistas de la plaza esbozaron la compra de acciones que están a la baja, invertir en fondos mutuos o un viaje al extranjero. Otros actores dotados de cierta mesura inversora intentan volcar esfuerzos y como familia proyectar la compra de una porción de terreno en algún rincón de nuestro país. Los embajadores usuales del trabajo independiente, como lo son transportistas, colectiveros o taxistas están pensando en pagar el permiso de circulación atrasado, la revisión técnica y quizás es momento de un cambio de neumáticos para seguir con el alicaído trabajo diario: Habrá otros chilenos que visibilizan la posibilidad real de emprender en un negocio por encontrarse desempleados, mientras el otro Chile, piensa en pagar las deudas de rigor: Luz, gas, agua e internet; en no perder la casa. Otros pocos, en pagar las pensiones atrasadas y por qué no, un asadito después de meses sin probar la carne, si o si leche para los niños, pañales y toallas higiénicas, insulina, o las pastillas para la presión, pagar la consulta particular y no seguir esperando la hora con el especialista en el hospital, en sus casas pensarán en instalar piso flotante, cambiar el pizarreño de techo por zinc y subir la reja, cambiar el colchón, comprar una estufa y pintar la casa.

En cambio, para aquellos olvidados de siempre, esos que no saben de estadísticas ni de decimales, conjuros que con exasperante reiteración repiten economistas y políticos, aquél modesto 10% será suficiente para forrar mejor la pieza, asegurar la leña o la parafina y quizás pasar un mejor invierno en un año para el olvido.

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