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Opinión

Respeto y responsabilidad en cuarentena


 Por Roger Sepúlveda Carrasco, Rector Universidad Santo Tomás, Región del Biobío

Roger-Sepúlveda

Sin duda que Chile atraviesa momentos muy complejos, difíciles, quizás como nunca antes, a ratos con tintes tan dramáticos como solo la muerte puede implicar, todo claramente como consecuencia de la Pandemia por Covid 19. A la ya renuncia de un Ministro de Salud, se suma que las cifras de contagiados y fallecidos siguen creciendo, los reportes diarios son a ratos desalentadores y pareciera que las medidas tomadas poco impacto tienen. Entonces cabe preguntarnos ¿qué pasa en nuestro país que nada pareciera poder detener el avance de la pandemia?

Países como Uruguay o Nueva Zelanda, por su parte, han sido citados como ejemplos mundiales dados sus excelentes resultados, lo que ya les permitió incluso a los oceánicos, por ejemplo, volver a los estadios para disfrutar masivamente del rugby. ¿Y Chile qué?

Bueno, para nadie es un misterio que en nuestro país las medidas preventivas y cuarentenas no se han respetado como es debido, ya se habla incluso de endurecer penas por infringir las normas sanitarias. Y claro, es cosa de ver las noticias para enterarse. Cada fin de semana cientos de personas se trasladan de paseo, casi como si estuviésemos en periodo de vacaciones, a la costa o a segundas viviendas, ya sea en automóvil o incluso en helicóptero. Asimismo, el listado de detenidos por fiestas masivas clandestinas, carreras callejeras, o por protagonizar salidas sin salvoconducto, ya son pan de cada día.

En Santiago, después de más de 30 días de cuarentena, de las 18 comunas más grandes, sólo 2 han logrado disminuir sus casos, el resto todas crecieron e incluso 4 comunas se duplicaron. Mientras en Madrid se logró controlar en 30 días el brote, Santiago en el mismo periodo de tiempo aumentó en un 400%. Entonces, resulta dramático ver cómo el respeto y la responsabilidad en Chile parecieran también haber sido enviados a cuarentena.

Ahora bien, sabemos que hay muchos chilenos que simplemente no pueden quedarse en casa, pues deben día a día salir para ganar el sustento que les permita llevar el pan a su casa, pero hay de los otros que creen que nada pasa, que esto es un juego, y esos abundan más de lo que quisiéramos.

Las circunstancias tan excepcionales que Chile vive nos deben obligar a sacar lo mejor de nosotros, ser ciudadanos que aportan con prevención y conductas responsables, acordes a las condiciones actuales. Sin embargo, hasta ahora la prudencia y la empatía social miran sentadas desde lejos nuestros comportamientos sociales de prevención. No podemos ni debemos olvidar que el respeto a la centralidad de la persona humana, a su dignidad, nos obliga a todos a actuar a la altura de las circunstancias. Lo que les estamos enseñando -con el ejemplo- a las actuales generaciones realmente es digno de preocupación.

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