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Opinión

Hacia la superación del statu quo


 Por Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, presidente de la AFDEM Los Ángeles

Profesor Juan Bustamante M.

Un problema no menor – tan presente como futuro (de no mediar políticas que apunten a un desarrollo efectivo del quehacer educativo) – que afecta a los centros de enseñanza de cualquier nivel y tipo de educación de nuestro sistema escolar (a diferencia de lo que se observa que ocurre con algunos países hispanoamericanos como México, Colombia y Perú) es la creencia de que todo proceso de estudio y análisis filosófico, político, científico y tecnológico para la construcción del conocimiento en torno a lo que es y se entiende por acto educativo (o pedagógico o docente) debe provenir de otros espacios profesionales y académicos, menos de los que cotidianamente son los propios. Un craso error, por cierto.

Sobre este particular, la “sola idea de un enseñante proclive a la condición de docente agente curricular” de proponer un tránsito hacia visiones como la precedentemente señalada bien podría inducir desde la generación de recelos profesionales, hasta el aislamiento, la desconfirmación sistemática y la descalificación personal por parte de sus pares áulicos, directivos y técnico pedagógicos si la condición de éstos fuera la de docentes ejecutores o implementadores; hecho que sin duda alguna imposibilitaría cualquier intento de mejoramiento en la calidad de la enseñanza y de los aprendizajes discentes por medio de una reversión hacia estereotipos como los denominados  agentes curriculares.

Bajo las actuales condiciones históricas, sociales y culturales propias de la post modernidad y de la sociedad del conocimiento y la información, en el contexto amplio y profundo de lo que se entiende por aldea global (que hoy se repliega en pro la generación de nuevos y retrógrados nacionalismos como consecuencia de la pandemia en desarrollo), que redunda en la concurrencia de un educando tecnológico que mira, piensa, habla e interviene tecnológicamente en los distintos espacios pedagógicos, resulta inevitable no sólo un cambio de mirada respecto del quehacer docente en el centro de enseñanza, sino que un cambio de estilo en el cómo se aborda y desarrolla el acto educativo, mismo que desde el punto de vista práctico debería representar un traje a la medida para el educando en función de las habilidades, destrezas y capacidades que necesita desarrollar para transformarse en un sujeto competente, situado, crítico, asertivo, proactivo y creativo; esto es, en ese individuo que no sólo sabe acerca de algo, sino que sabe trabajar con ese saber, sabe valorar lo que hace, sabe integrarse, sabe comprometerse, sabe responsabilizarse en y con sus distintos cometidos, sabe ser un ciudadano autónomo, respetuoso de sí mismo y de su entorno; en otros términos, una persona desarrollada integralmente, como se espera que sea.

Dicho lo anterior, clara es la necesidad, por cierto, de que los establecimientos educacionales abandonen sus muy arraigadas y minimalistas condiciones de meros buzones que sólo reciben y replican información, para que desde las ciencias de la educación y de sus ciencias auxiliares, complementarias, disciplinares y de áreas pedagógicas, vayan por la generación de conocimientos propios, los sistematicen, los publiquen, los reproduzcan y los compartan con otras realidades educativas en términos de intercambios de experiencias docentes en pos de avanzar hacia la tenencia masiva de pedagogos agentes curriculares y hacia una verdadera vocación de servicio.

En este sentido, clave es la modernización de los Sistemas Comunales de Educación tanto por su tendencia a dejar las cosas como están (porque es mejor un camino conocido que otro por conocer), como por los resultados obtenidos en el tiempo por la educación pública – de la cual son entera y absolutamente  responsables -; hecho, este último, que no ha significado otra cosa que un grave aumento de la brecha que separa a los sectores sociales más solventes de aquéllos más vulnerables que son sin duda la mayoría de los estudiantes del país y sus familias.

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