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Opinión

Junji en el hogar: cuidemos a nuestros niños y niñas en la seguridad de casa


 Por Alejandra Navarrete Villa, directora regional JUNJI Biobío

alejandra navarrete

Desde el inicio de la pandemia por Covid-19, hemos liderado importantes procesos para prevenir los riesgos físicos y psicosociales de niñas, niños y funcionarios. Entre los más destacados, están los espacios de conversación, contención y capacitación que se han generado con todas las encargadas y equipos de jardines infantiles de la institución, donde se comparten herramientas para que puedan enfrentar la pandemia de forma autónoma e íntegra, como asimismo entregar un mensaje a las familias, padres y apoderados de estar atentos a los más pequeños del hogar, siendo de vital importancia frente a la situación de confinamiento que estamos viviendo como sociedad.

Como institución mantenemos especial preocupación por el bienestar de nuestros niños y niñas, más aún en periodos de invierno. Queremos recordar las últimas cifras de Coaniquem, en Chile hay 80 mil niños quemados en un año, 9 de cada 10 se quema en el hogar bajo la presencia de un adulto, en edades entre los 0 a 4 años, 1 de cada 10, tendrá una cicatriz para toda su vida. Las quemaduras en infantes aumentan en los meses fríos especialmente entre junio y agosto. El contacto directo con estufas y calefactores, el volcamiento de hervidores y tazas, el acercamiento con planchas de ropa o para pelo y los derrames de guateros, son situaciones domesticas que lideran los accidentes que provocan quemaduras.

Estas preocupantes cifras nos invitan a tomar ciertas acciones para evitar accidentes en nuestras casas. Producto de las bajas temperaturas en época de invierno, las familias se ven en la necesidad de utilizar calefacción, es por ello que recomendamos a nuestros padres, madres o apoderados considerar el cercado de la estufa, sea eléctrica, a gas, combustión lenta o kerosene, esto evitará que nuestros pequeños se apoyen o tropiecen accidentalmente. Para ello se recomienda utilizar una pantalla protectora en el entorno de la estufa porque dependiendo de la edad, el niño o la niña puede desestabilizarse, tropezar y caer cerca generando una quemadura. Por ello y apelando al orden, se debe evitar tener juguetes cerca de las estufas. Otros electrodomésticos factores de riesgos son los hervidores, teteras o termos. Es importante que las familias enseñen a sus hijos e hijas que solo deben ser manipulados por adultos. Como también el riesgo que significa cuando los niños juegan con fósforos o encendedores, la amenaza puede extenderse a toda la familia.

Es importante que desde la educación inicial se les enseñe a los niños y niñas conductas de cuidado y prevención. Explicarles el daño y las consecuencias que producen si tocamos la estufa o si corremos alrededor de ella, y así evitar que su curiosidad termine provocando una lamentable situación.

En el contexto actual, donde la mayoría del tiempo estamos en casa, hay otros resguardos a considerar en el hogar, tales como los accidentes por caídas o golpes, sobre todo de altura. Las escaleras son consideradas como un elemento de riesgo, para ello ubicar algún tipo de puerta con pestillo o una reja pequeña que evite que los niños se desplacen por las escalinatas. Es fundamental mantener un orden y así dejarla desocupada de juguetes o algún otro elemento que pueda hacer tropezar al niño o la niña que quiera subir o bajar, en el caso que los niños caminen o gateen. Además, consideremos el secar constantemente los pisos de nuestros hogares, evitar que estén húmedos y que podamos resbalar. Todas estas recomendaciones son factores de riesgos que atendidos a tiempo pueden librarnos de pasar un momento complejo con nuestros niños y niñas, que dependen absolutamente de un adulto.

Del mismo modo cubra los tomacorrientes que no se utilicen con una tapa de seguridad. Mantenga los cables eléctricos fuera del paso para que los niños no los tomen ni los mastiquen. Reemplace los cables eléctricos deshilachados, rotos o desgastados.

Como adultos y educadores no podemos olvidar que nuestros pequeños están descubriendo y conociendo su entorno, su curiosidad, energía, imaginación y ganas de jugar son propias de su crecimiento y es necesario que nosotros los adultos les destinemos espacios apropiados, cuidados, paciencia y lo más importante amor para su desarrollo pleno.

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