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Opinión

Conectividad en tiempos de teletrabajo


 Por Rody Toro Picarte / Director de Ingeniería Civil Universidad San Sebastián

Rody Toro Picarte
Director de Ingeniería Civil
Universidad San Sebastián

Llevamos casi dos meses en que nos hemos visto enfrentados a los efectos socioeconómicos de la pandemia mundial por coronavirus. Un período en que se ha puesto a prueba la capacidad de adaptación al cambio de nuestra sociedad, siendo uno de los elementos más difíciles de abordar el distanciamiento social para asegurar la salud de la población.

Debido a esto, muchas instituciones de educación primaria, secundaria y superior han optado por usar el sistema de docencia a distancia.  Lo mismo ha ocurrido en muchos trabajos, que hoy se realizan desde los hogares. En este contexto, la conectividad y capacidad de las redes son factores clave que se deben considerar para el buen desarrollo de las actividades.

El problema es que la mayoría de los diseños de redes de infraestructura, se realizan sobre base de las probabilidades “normales o esperadas” de uso, y no necesariamente considerando factores cercanos a los máximos, que son muy poco probables. Tal es el caso de las empresas proveedoras de servicios de internet (banda ancha), que determinan la inversión en infraestructura teniendo en cuenta probabilidades de conexión y consumo de datos por cada usuario, considerando también factores geográficos y de desarrollo económico de las ciudades, ya que no se da la misma demanda en zonas céntricas, donde hay más servicios que requieren ancho de banda en horario de oficina, en comparación a sectores residenciales.

El distanciamiento social ha provocado una demanda “no esperada” y “poco probable”. Por eso se han visto más frecuentemente situaciones en que las redes “se caen”, ya que se han superado los valores de diseño, principalmente debido a que hay un mayor consumo en zonas donde no se esperaba, o por un uso continuo y simultáneo en sectores donde aquello no era tan probable.

Es como si repentinamente todos los automovilistas de un sector decidieran circular en un mismo instante y por una misma vía. Indudablemente van a provocarse tacos, atochamientos, accidentes, etc. También va a haber un mayor deterioro de la vía, lo que implicará un mantenimiento de mayor frecuencia.

Chile se encuentra por debajo del promedio de la OCDE, tanto en suscripciones de banda ancha fija (lugar 34 de 37 en 2019), como de banda ancha móvil (lugar 23 de 37 en 2019). Si bien es cierto se ha progresado, el desafío es aumentar la disponibilidad de infraestructura de manera “equilibrada”, considerando, si es necesario, nuevas proyecciones de acuerdo con la forma en que se modifique nuestro estilo de vida una vez terminada la pandemia.

Especial Coronavirus

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