suscríbete al boletín diario

Opinión

Eso del retorno escalonado y otras cosas


 Por La Tribuna

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel
Presidente de la AFDEM Los Ángeles

¡No! ¡No estamos equivocados, ni nunca lo estuvimos frente a la situación que hoy nos afecta! Si nuestro quehacer natural como AFDEM Los Ángeles ha sido, es y será la defensa de los derechos laborales y fundamentales de nuestros asociados y solidariamente (por el efecto que sea) los de todos quienes cumplen unas determinadas labores en el ámbito de la educación municipalizada, hoy lo es por el derecho a la integridad física, psíquica y moral de estos mismos; es decir, por su derecho a la salud y a la vida en el trabajo; por su derecho a la seguridad personal y familiar; por el derecho a la seguridad integral de todas las comunidades escolares, sin excepción, donde sea que se encuentren.

Entonces, siendo así – y recordando por algún especial motivo la obra de Felipe Lamarca titulada: “Las prisas pasan, las cagadas quedan” -, nada más oportuno que poner las cosas en perspectiva a propósito del por todos conocido: “retorno escalonado a clases con flexibilidad horaria”, que en las palabras parecería ser una idea muy simple de comprar, procesar y deglutir por todos, aunque en la práctica bien pudiese constituir un panorama muy complejo de implementar, si nos hacemos cargo de ese “Chile a medias” que somos (recurriendo al título de una de las obras de Fernando Villegas), atendido nuestro muy particular modo de ser.

Ahora bien, teniendo en cuenta que la única manera de detener la propagación del Corona Virus es, por un lado, evitando aglomeraciones innecesarias de personas y, por otro, haciendo uso de una incuestionable distancia social que va de uno y medio a dos metros radiales de distancia por individuo – más lo incontrolable que podría volverse esta última medida de protección para los educandos en los recreos y su retorno a casa en los transportes escolares y locomoción colectiva en general -, por escalonado que fuese el tal retorno a clases, es evidente que éste vendría a representar un verdadero factor de riesgo para los estudiantes y sus familias, puesto que bastaría un solo infectado para complicarle la existencia a todos los demás componentes de las comunidades escolares; a menos que – como ya se ha sugerido en otras partes del orbe – se busque una inmunización natural en los individuos.

En el mismo sentido, y para terminar, es evidente que la flexibilidad horaria – al cabo, la otra arista del tema – tampoco vendría ser la solución al problema en el contexto de este retorno escalonado, toda vez que si se consideran los dos metros radiales por estudiante, más los del propio profesor, es de suyo claro que en el salón de clases no habría más espacio que para cuatro o seis personas, sin contar aún el del docente; situación que traería consigo la división de cada curso en tantos grupos de cuatro a seis individuos para su atención diaria, hecho que implicaría que los escolares asistieran a dos horas por jornada como máximo, no justificándose, por lo tanto – y de ninguna manera -, una exposición gratuita a un contagio seguro por tan mínimo tiempo de permanencia en el centro de enseñanza. Si a todo esto se agrega que tanto docentes, como estudiantes y asistentes de la educación deben contar con un equipamiento mínimo de seguridad que hoy no tienen y con un espacio tantas veces sanitizado por día para desarrollar sus actividades sin un riesgo posible de contagio, más serio y controvertido se vuelve esto de un “retorno escalonado con flexibilidad horaria” al no garantizar, lo que es peor, nada a nadie.

Por tales razones, seguiremos expectantes (como siempre hemos estado) y reconociendo, analizando, tomando decisiones e interviniendo en el contexto de esta  nueva realidad – o nueva normalidad, como la han denominado algunos personeros nacionales y extranjeros del ámbito de la salud – que nos ha impuesto esta pandemia generada por el Corona Virus.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes