suscríbete al boletín diario

Opinión

Las cosas claras, por favor


 Por La Tribuna

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel
Presidente de la AFDEM Los Ángeles

La pandemia que afecta a la humanidad derivada de la propagación exponencial del Corona Virus o COVID-19 – que así  lo refieren los expertos – hacia los distintos continentes del planeta, ha llegado a niveles francamente dramáticos. Baste nada más hacerse cargo de lo que acontece en Italia, Francia, España (con el 25 % del total de fallecidos en el mundo) y el Reino Unido, por Europa, y de lo que sucede con Estados Unidos, México, Brasil, Perú, Ecuador (con la instalación, por ejemplo, de sus morgues provisionales), Argentina y Chile, por el continente americano. Dramatismo que se ha expresado en que, por un lado, el país más poderoso del orbe, como es USA, no haya tenido más alternativa que aceptar una importante donación humanitaria de insumos médicos enviados por Rusia y en, por otro, el fallecimiento de  una persona cada tres minutos, como se lo ha aseverado en diversos medios de comunicación hablados y televisivos.

En nuestro medio, la situación no es distinta de lo que acontece en otros países y los cuidados a tener en cuenta, ya avanzada la pandemia, tampoco. Datos más, datos menos, estrategias más, estrategias menos, proacción / reacción más, proacción / reacción menos, lo cierto es que la capacidad de propagación y de letalidad del virus es inherente a su propia naturaleza, no discriminando ni entre países del primer, segundo o tercer mundo, ni entre clases sociales específicas, dado que el peligro de contagiarse y las consecuencias que pudieran derivarse de ello son sin duda altas para todos.

Dicho lo anterior, y teniendo en cuenta que no somos una excepción en el planeta (aunque haya quiénes que, ¡vaya paradoja!, políticamente sí lo creen), nos parece francamente contradictorio que mientas se ha decretado Estado de  Emergencia Nacional por Catástrofe Sanitaria a causa de la pandemia en comento y, como consecuencia de lo mismo, la suspensión de clases hasta un período prudente con el objeto de neutralizar la propagación del virus tanto por portadores positivos, como por otros asintomáticos – a saber, los más peligrosos de todos ellos -, (más el desarrollo de una poderosa campaña pro autocuidado y solidaridad social asumida por diversos medios de comunicación orientada a que las personas tomen conciencia sobre el tema y del imperativo de permanecer en sus casas la mayor parte del tiempo), haya autoridades micro, meso y macrosistémicas que estén requiriendo la presencia de docentes en algunos centros de enseñanza con el objeto de que cumplan turnos éticos (que no están obligados a desempeñar) con el pretexto de distribuir materiales pedagógicos a los estudiantes y sus familias.

Sobre el particular, bueno es tener en cuenta que: a) si  el N° 1 del Artículo 19° de la Constitución Política del Estado consagra el derecho a la vida para todas las personas que residen en el país; b) si el Artículo 8° bis de la Ley 19.070 garantiza la integridad física, psíquica y moral de los docentes en el desempeño de sus funciones; c) si el Artículo 71 del Estatuto Docente define el carácter supletorio del Código del Trabajo en aquellos temas no tratados por éste; y d) si el Artículo 184° bis, letra b, del citado Código, a propósito de lo indicado en el Artículo 71° de la Ley 19.070, ratificado por la Contraloría General de la República por Oficio 3.610 de fecha 17 de marzo de 2020, donde se establece la ilegalidad que supone retener a un trabajador con el pretexto de los turnos éticos, las acciones de las autoridades micro (directores), meso (DAEM) y macro sistémicas (sostenedores) deberían ir por su cabal y estricto  cumplimiento, puesto que su vulneración obligaría a que legítimamente, de acuerdo con la Ley 19.296, organizaciones como la nuestra – la AFDEM –, concurran sí o sí en defensa de los derechos laborales y fundamentales de sus asociados.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes