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Opinión

Autismo y cambio de mentalidad


 Por La Tribuna

Loreto Campano Gatica
Académica Fonoaudiología
Universidad San Sebastián

El 2 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Concienciación del Autismo, fecha instaurada el año 2007 por la ONU, con el objetivo de destacar la importancia de que podamos contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y promover su inclusión en la sociedad, tal como cualquier ciudadano de pleno derecho.

Este año, se hizo un llamado a cumplir estos objetivos a través del lema “Puedo aprender, puedo trabajar”.  En Chile, si bien existe la ley de inclusión escolar, son muchos los padres que no pueden optar por escolarizar a sus hijos en el establecimiento que ellos desearían, sino en el que los quiera recibir. Como la educación es un derecho, debemos cautelar que todo niño o adulto pueda aprender, de acuerdo con sus capacidades, lo que considera adecuar mallas curriculares de los futuros profesionales que atenderán a estos niños, adolescentes y adultos, diseñar currículos realmente flexibles, educar a la comunidad, no solo a los padres y familiares de los niños que ya tienen el diagnóstico. Todos, como padres de otros niños, debemos enseñar la aceptación a la diversidad, a ver lo positivo que es compartir con un compañero con TEA. Ellos, si bien tendrán días difíciles, en que sufrirán descompensaciones quizás más visibles que el resto, tienen fortalezas y habilidades excepcionales como una mayor memoria visual, gran capacidad en algunas tareas, son rigurosos, perfeccionistas y nos enseñan a detener la mirada en las cosas simples de la vida.

Los padres de niños con TEA, ya viven una gran batalla desde que son enfrentados al diagnóstico, pero esto no es solo su responsabilidad, sino también la nuestra. Debemos trabajar en la aceptación, en ser un país que favorezca las distintas formas de aprender, en ayudar a un padre cuando el niño está sufriendo una descompensación y no mirar con ojos de crítica pensando cómo no puede controlar a ese pequeño.

El autismo, no discrimina, no elige nivel sociocultural ni ideología, no esperemos saber de autismo, cuando nos toca ser el padre, tío o profesor de un niño con TEA.  Si logramos formar niños que ven la diversidad como algo natural, ellos en el futuro podrán ver en ese compañero de curso o de universidad, las fortalezas y habilidades, para ofrecerles un empleo de calidad, que se adecue a sus capacidades, prioridades y necesidades específicas.  Lograr que los adultos con TEA puedan vivir de forma autónoma e independiente, solo es posible con un cambio de mentalidad de la sociedad; apoyémoslos en sus necesidades, potenciemos sus intereses y visualicemos sus capacidades.

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