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Opinión

Mecanismo de acción de la quimioterapia


 Por La Tribuna

Dr. Fernando Chuecas Saldías
Vicedecano Facultad de Medicina y Ciencia
Universidad San Sebastián

El uso de drogas oncológicas sigue siendo un gran aporte en el tratamiento de algunos cánceres como leucemia, linfomas o cáncer de testículo, en cuyos casos logran erradicar la enfermedad.

Al hablar de fármacos o drogas oncológicas nos referimos a aquellas sustancias que destruyen células malignas interfiriendo en la funcionalidad del ADN evitando, de este modo, la mitosis o división celular. Son drogas que se utilizan desde hace un siglo.

Una de las primeras evidencias sobre los efectos de estas sustancias se observó accidentalmente. Ocurrió que gases tóxicos de uso en la guerra, que fueron manipulados por soldados enfermos de cáncer, causaron curaciones inexplicables en ese entonces. Hoy se sabe que los agentes alquilantes, presentes en la mostaza nitrogenada, produjeron ese efecto.

Como es muy conocido las drogas oncológicas, si bien pueden eliminar células malignas, también producen graves efectos en las células normales del individuo, derivados del compromiso especialmente en aquellos grupos celulares con mayor división mitótica como células sanguíneas, germinales, del tubo digestivo y del folículo piloso. Lo anterior se asocia a algunos de los efectos tóxicos más conocidos de la quimioterapia como son la neutropenia, esterilidad, mucositis o alopecia.

Pero ¿cómo es posible que se observe un efecto positivo si la quimioterapia elimina tanto células malignas como normales? Esto se debe a varias razones siendo la más importante el hecho de que las células malignas tienen menor capacidad de recuperación que las células normales, ya que carecen de varios mecanismos de regulación. En general crecen a un ritmo menor que las células normales, pero tienden a acumularse dado que no se detienen en su progresión.

Lo anterior también explica la razón por la cual la quimioterapia se administra en los llamados ciclos, o sea en secuencias repetidas de los mismos fármacos cada cierto tiempo. Puede ser semanal, cada 15 o 21 días u otros esquemas. Esto está definido por la capacidad de recuperación de las células normales, es decir, se espera hasta que se recuperen lo suficiente para que el organismo soporte un nuevo ciclo y se administra de nuevo antes de que las células malignas logren recobrar su volumen previo. Los sucesivos ciclos van disminuyendo progresivamente el volumen tumoral.

La pregunta que algunos lectores se pueden estar formulando es por qué la quimioterapia no siempre es efectiva. Existen al menos dos fenómenos que pueden explicar la resistencia tumoral a las drogas oncológicas. Uno es que no todas las células del tumor se dividen al mismo tiempo, la fracción mitótica se llama. Esto hace que haya células “congeladas” que no son afectadas por la quimioterapia y pueden “despertar” meses o años después de finalizado el tratamiento y hacer recaer el cáncer. Otra causa es que algunas células malignas tienen la capacidad de detectar y expulsar drogas desde su interior haciéndose así resistentes al tratamiento.

Afortunadamente en la actualidad se están desarrollando nuevas sustancias para atacar el cáncer con ayuda de la biotecnología. Se trata de los llamados anticuerpos monoclonales, inhibidores de kinasas o de checkpoint inmunológico, los que están logrando grandes avances. Pero eso es otra historia que abordaremos en una próxima oportunidad.

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