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Opinión

Año Nuevo Chino


 Por La Tribuna

Roger Sepúlveda Carrasco
Rector
Santo Tomás Los Ángeles

El Año Nuevo Chino (o Fiesta de la Primavera) es conocido como la festividad más popular, distintiva y colorida del país oriental. Constituye no sólo una muestra carnavalesca de bendición, gastronomía y diversión, sino también un reflejo de las creencias ideológicas, deseos y aspiraciones de la vida social y cultural de la nación china.

El sábado 25 de enero comenzó esta fiesta oriental, la que, de acuerdo a su tradición, debe ser recibida en familia. Se estima que alrededor de 3.000 millones de personas se movilizan en estas fechas, en lo que se define como la mayor migración del planeta. El festejo dura 16 días y culmina con el Festival de las Linternas, que este año se celebra el 8 de febrero. 

La cena familiar del Año Nuevo es considerada la comida más importante del año. Dentro del menú destaca el pescado, pastel de arroz glutinoso y los ravioles, también conocidos como jiǎozi (饺子); una suerte de empanaditas rellenas de carne, pescado y/o mariscos con múltiples ingredientes y métodos de preparación. Aunque se consumen todo el año, es tradicional comerlos durante la medianoche del Año Nuevo Chino.

En las vísperas de la Fiesta de la Primavera todas las familias pegan papeles recortados rojos con buenos deseos en puertas y ventanas. Éstos reciben el nombre de coplas de la primavera, y han llegado a ser una forma de expresión literaria de China, caracterizada por palabras concisas e ingeniosas. Además, juegan un papel fundamental en la transmisión de los valores y las experiencias típicas de la nación.

Este acto no solo representa un ambiente festivo, ejemplo de ello es el carácter “Fu”, que a menudo se pega en puertas y ventanas al revés. Según nos enseña el Instituto Confucio de la Universidad Santo Tomás, el razonamiento se basa en un juego de palabras: la palabra “al revés” se pronuncia “dao” (倒, Pinyin: dào) y “dao” significa “llegar”, son homófonos en el idioma chino. Por lo tanto, se pega al revés, “Fu al revés” significa entonces “la buena suerte llega”.

Otro aspecto típico de la celebración es la utilización del rojo, color de mucha relevancia para los chinos en el sentido cultural, ya que es el principal en las ocasiones solemnes, como el Año Nuevo Chino, una boda tradicional o en banquetes de cumpleaños. En cada una de estas celebraciones es común obsequiar sobres rojos, los que contienen dinero y se entregan como una muestra de atraer felicidad y bendición a quienes lo reciben.

Este 25 de enero finalizó el año del cerdo, el último animal del zodiaco chino, para dar comienzo al año de la Rata de Metal. Un año especial además porque China y Chile cumplen 50 años de relaciones diplomáticas, mismo tiempo en que se planea concretar la apertura de un nuevo consulado en el gigante asiático, lo que podría significar un gran aporte en la integración al mercado interior chino. El proyecto, en caso de materializarse, deberá ir acompañado de un plan estratégico que fortalezca la marca de nuestro país y otorgue mayor solidez al relacionamiento comercial de ambas naciones. Por estos días se habilitó el mercado de cítricos chilenos, que equivale a un mercado de alrededor de 600 millones de dólares en China, lo que permitirá cubrir la demanda durante todo el año mejorando nuestro posicionamiento.

En este sentido, el fruto que más destaca es la cereza. De acuerdo a una reciente publicación del Terminal Pacífico Sur Valparaíso (TPS), la temporada de cerezas alcanzó un peak de 120 mil toneladas exportadas, fruta vendida principalmente en las vísperas del Año Nuevo Chino. A pesar de su elevado precio, los asiáticos tienen la tradición de obsequiarlas como muestra de gentileza y amistad.

Otro de los elementos a destacar y que ha favorecido la irrupción de este fruto en China, además de los saludables que es, tiene que ver con un aspecto cultural. Los chinos son supersticiosos: la forma redonda, bella y brillante que tiene la cereza es señal de perfección y eternidad. Que sea rojo además es un plus, que representa fortuna y prosperidad.

Esperemos que este Año de la Rata de Metal traiga consigo un escenario propicio para que el país asiático se posicione en un sitial de progreso, avances tecnológicos, y centrándose en potenciar sus innovaciones, tales como el transporte eléctrico, redes 5G y la inteligencia artificial con el objeto de que puedan ser un aporte a la sociedad ampliando su acceso, sobre todo en Chile, que se ve estratégicamente muy bien aspectado gracias al buen nivel de relacionamiento que tienen ambos países.

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