domingo 23 de febrero, 2020

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Opinión

Cuidemos la libertad de elegir nuestro destino


 Por La Tribuna

Carlos Muñoz Sufán
Gestor PTI Berries Biobío Centro
Militante de Evópoli

Nuestro país está pasando por momentos difíciles, en donde incluso nuestro derecho a tomar decisiones personales se ha visto afectado por culpa de algunos que quieren imponer su pensamiento por sobre el de los demás.

Uno de los casos que más ha reflejado esta realidad fue la fracasada jornada de PSU, en donde cabe destacar la fallida prueba de Historia del pasado martes 7 de enero, en donde miles de estudiantes que se prepararon durante mucho tiempo para cumplir con este examen de selección universitaria, no pudieron participar de esta instancia de manera normal.

Para mí esto es gravísimo, ya que ante estas acciones que ocurren por parte de grupos extremos que dicen erróneamente interpretar a la gran mayoría de chilenos, los pensamientos de pocos se imponen frente al de la gran mayoría por medio de la fuerza, sin respetar las normas democráticamente establecidas, pues recordemos que el impedir el acceso libre de un joven a rendir una prueba, lo priva del derecho fundamental que es el de optar a la posibilidad de tomar una oportunidad que se presenta en ese momento de su vida.

Cuando se nos prohíbe decidir por nosotros mismos, estamos ante un atropello a nuestros derechos personales que no podemos permitir, pues es la dignidad individual la que se ve afectada.

Para aclarar este punto, se me viene a la cabeza la célebre frase del teólogo y filósofo católico Tomás de Aquino: “Mi libertad se termina donde empieza la de los demás”, una frase que indica claramente la clave para poder vivir en sociedad de manera consciente y respetuosa.

La frase antes mencionada refleja categóricamente cómo una persona puede coexistir con el resto en armonía, tomando sus propias decisiones para llevar su vida adelante, sin pasar a llevar el espacio del resto de las personas que nos rodean, ya que nadie puede coartar nuestra propia libertar de decidir el rumbo que queremos para nuestro futuro, de la misma manera como nosotros no podemos limitar las libertades de otros.

En este contexto, se puede refutar la postura de una minoría que quiere impedir que otros decidan por ellos mismos el realizar una prueba que, a pesar de poseer defectos que deben ser corregidos, es el instrumento fijado hasta el momento por el Estado para poder acceder a la educación superior y que permitirá seguir formando profesionales en nuestro país de cara al futuro.

Existen miles de jóvenes, padres y apoderados que sienten una rabia silenciosa por el hecho de ser privados de participar de un proceso que esperaron durante meses o incluso años, ya que muchos jóvenes se esforzaron para prepararse pensando en el día que podría ser el inicio de un prometedor futuro para sus vidas.

Quizás algunos pensarán que estoy exagerando en mi postura, pero si analizamos algunos instrumentos, como la encuesta Cadem del lunes 13 de enero del presente año, podemos observar cómo alrededor de un 63% de los encuestados está en desacuerdo con las tomas en los colegios donde se iba a realizar la PSU, lo que refleja el pensar de un gran número de chilenos que desean que sus hijos puedan acceder a las diferentes casas de estudio, y que no quieren ver pasado a llevar su derecho a decidir por sí mismos el destino de sus vidas.

No dejemos que la libertad de elegir el destino de cada individuo se vea empañada por este tipo de actos antidemocráticos, y no permitamos que la fuerza de estos grupos ideológicos, que buscan resultados por medio de la fuerza, estén por sobre la razón.

El sistema debe ser mejorado, pero debe ser mejorado mediante un proceso que no quite a los chilenos su opción de elegir libremente el destino de sus vidas. Se debe entender que somos arquitectos de nuestro propio destino y para eso debemos poder actuar tomando decisiones acertadas o erróneas, pero que se presenten como un aprendizaje personal nacido desde nuestra propia experiencia, que nos haga ser mejores el día de mañana.

No permitamos que los que se creen dueños de la verdad elijan por nosotros, pues el día que entreguemos nuestro derecho a elección, perdemos nuestra libertad individual y quedaremos resignados a limitar nuestras opciones en la vida de cara al futuro.

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