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Opinión

¿En qué grupo estamos?


 Por La Tribuna

Dr. (c) Henry Estrada Beltrán
Docente de INACAP Los Ángeles

Hace varios años, un profesor me dijo que cuando una persona no se compromete con sus responsabilidades o desafíos, pierde la mitad de su vida. Ya sea por mi juventud en aquellos noventeros años, dichas palabras no hicieron eco en mi vida en forma inmediata, pero curiosamente nunca las olvidé.

Cuando estamos en una encrucijada, ya sea por un estallido político-social, un problema familiar o personal, no serán nuestras habilidades y talentos los que marcarán la gran diferencia, sino las decisiones que tomemos.

Son las decisiones que tomamos las que nos permitirán conducirnos a diferentes caminos. No podemos cambiar las consecuencias una vez que estas se presentan, pero sí podemos escoger las decisiones que nos conducirán a ellas.

Quiero compartir algunas ideas que nos pueden orientar y a su vez ayudarnos a escoger los caminos. Antes de continuar, es menester dejar en claro que no es posible obligar a una persona a elegir un camino, sino que cada uno debe escoger qué quiere hacer con su vida.

En nuestra travesía de niños a adultos mayores nos trazamos objetivos, metas y sueños. Un grupo de personas es probable que, por las circunstancias y vivencias, sus metas y sueños no sean algo relevante en su vida, sino más bien son dependientes del sentido de la corriente y navegan a la deriva.

Otro grupo tal vez haga un esfuerzo por salir adelante, fijándose metas y sueños, pero las influencias, falta de convicción, circunstancias y distracciones de su día a día, los llevarán a abandonar su rumbo.

Puede haber otro grupo en el cual de alguna manera acostumbran omitir etapas, procesos, y llegan a la meta pero sin disfrutar el camino, todo muy rápido, como si fuera una gran competencia en la cual no pueden disfrutar ni compartir los frutos de las metas alcanzadas; muchos de ellos abandonan sus sueños y se pierden en sus caminos.

Pero hay un último grupo de personas, aquellas que día a día se esfuerzan por superarse, que miran hacia adelante sin importar los impedimentos, su pasado, su pobreza, su riqueza, su tristeza, su humildad, su generosidad, y después en el tiempo debido, logran concretar sus metas y alcanzar sus sueños.

Cuando pienso en este último grupo de personas, viene a mi mente Aristóteles cuando dijo: “somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”.

Hay procesos que no nos podemos saltar. Si queremos tener buenos líderes, debemos decidir y ejercer nuestro derecho a voto. Si deseamos obtener un título o certificación profesional, debemos seguir las reglas del juego, estudiar y destacarnos. Si queremos ser buenos músicos o artistas, debemos practicar.

Como la decisión está en nuestras manos, debemos tener siempre en cuenta que por hacer una cosa, dejamos de hacer otra que consideramos menos importante (costo de oportunidad).

Desde luego, la pregunta clave es: ¿en qué grupo de personas estás en estos momentos?

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