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Opinión

Una Navidad con sentido y austeridad


 Por La Tribuna

Francisco Flores Soto
Vicerrector Sede Concepción
Universidad San Sebastián

En su último informe de Política Monetaria, el Banco Central bajó la proyección de crecimiento para este año a un preocupante 1,0%. Para el 2020, las expectativas no son mejores, pues el instituto emisor prevé un crecimiento entre un 0,5 y un 1,5%. Esas cifras, que parecen tan ajenas a la vida cotidiana de las familias chilenas, tendrán impacto concreto en el desempleo. El organismo proyecta tasas cercanas al 10% para marzo próximo, además de presiones inflacionarias y bajas en la inversión.

Este panorama económico responde al mayor gasto fiscal destinado a solventar las demandas sociales de la población, a la destrucción de miles de fuentes laborales a causa de la violencia y también a la inestabilidad institucional, incertidumbre e, igualmente, a factores externos. Como sea, es un nuevo escenario que exigirá el compromiso de todos para superar una coyuntura que pondrá a prueba nuestra fortaleza y templanza. Se avecina un período complejo, pero también es una etapa que nos dará la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros mismos y enfrentar unidos este momento difícil.

En estos días, en que estamos próximos a que el mundo cristiano celebre la Navidad, podemos aprovechar de revisar nuestros hábitos de consumo. Hasta antes de la crisis, el país ya arrastraba un grave problema de sobreendeudamiento con cifras de morosidad que superaban los cuatro millones y medio de personas con compromisos impagos en el país. Si bien un porcentaje de esa deuda tiene relación con bienes y servicios de primera necesidad, también refleja la compra de artículos suntuarios con que algunos buscan la satisfacción personal olvidando que la felicidad genuina no se encuentra en los objetos, sino que en los vínculos humanos.

Entonces, considerando los acontecimientos y previendo que el futuro económico de corto y mediano plazo no será muy promisorio, es el momento de poner la austeridad en el centro de estas fiestas. El llamado es a no endeudarse, a evitar compras innecesarias, a descubrir la felicidad en los detalles y cultivar las relaciones con la familia y los amigos. Debemos recuperar el verdadero sentido de esta fecha que recuerda el nacimiento de un niño humilde que vino al mundo a promover la paz, la caridad y el amor al prójimo.

En medio de esta crisis, que ha afectado a tantos chilenos que han perdido su trabajo, regalémonos el privilegio de compartir sobre todo con aquellos que menos tienen. Es indudable que colaborar siempre es más valioso para quien entrega, para aquel que logra salir de su egoísmo y dar algo de sí mismo.

En nuestra universidad, tenemos como política institucional incentivar acciones que tiendan a fomentar el espíritu solidario. En ese contexto, organizamos, junto al albergue móvil La Misericordia, una cena navideña dirigida a personas en situación de calle.  Para hoy, en tanto, está programado el voluntariado “Sebastianos al Servicio de la Comunidad”, que se desarrollará en la Plaza Condell e incluirá operativos de diversas carreras de la universidad. Son instancias que, además de favorecer a grupos vulnerables, comprometen a los estudiantes con valores esenciales para nuestra sociedad. Valores que nos permitirán superar los momentos duros y construir un país más inclusivo, con altos niveles de equidad y justicia. Un país más amable y solidario para todos.

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