viernes 15 de noviembre, 2019

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Opinión

Una nueva agricultura


 Por La Tribuna

Susana Pino Inostroza
Jefa de carrera área recursos naturales
Santo Tomás Los Ángeles

La agricultura como la conocemos hoy en día es el resultado de un devenir de miles de años. Desde su inicio ha sido parte de la transformación cultural de la civilización, entregando evidencia de la transición en la que el hombre primitivo deja de ser cazador, recolector y ya no sólo guarda las semillas, sino que las reproduce, en un ambiente favorable tanto para el desarrollo de sus alimentos, como de su grupo social. Este quiebre en el modo de vivir tiene como consecuencia un aumento de la población debido a la disponibilidad de alimento.

A medida que las poblaciones se establecen y aumentan en número, la necesidad y producción de alimento es mayor, sin embargo, el foco es aún el consumo de subsistencia y con el tiempo, el hombre comienza a mejorar la producción incorporando animales ya domesticados y el excedente del consumo puede ser destinado al intercambio.

Observar estos hitos, nos muestra el impacto de la agricultura en la forma de relacionarnos como especie y con nuestro entorno. Siguiendo en esta línea podemos observar que los cambios en las civilizaciones tuvieron consecuencias también en la agricultura, la cual comenzó a transformarse en una agricultura que esclavizó la pequeña producción, en función de la expansión de las ciudades y sus sistemas latifundistas. La agricultura tiene, por lo tanto, desde aquel entonces un poder distinto al de sus inicios, se observa un cambio desde la subsistencia a la apropiación del alimento. Esta capacidad de generar riquezas de la agricultura dio paso a las primeras innovaciones tecnológicas, a la industrialización de la agricultura y la denominada revolución verde que generará cambios en la forma de producir, incorporando tecnologías como las rotaciones de cultivos, el uso de maquinaria, el mejoramiento genético e incorporación de productos químicos.

En la actualidad la agricultura derivada de la revolución verde mantiene el foco en la producción intensiva con un alto uso y dependencia de insumos, entregando mejores beneficios económicos a los productores y una producción de alimento muy superior a la producida sin tecnología.

Sin embargo, es necesario preguntarse en este punto temporal, ¿cuál es la consecuencia de la evolución agrícola primitiva a la actual?, ¿el aumento de la producción es más importante que la conservación de los agros ecosistemas?, ¿esta agricultura convencional es la única opción para mantener una producción alimentaria para la población actual?

Mirar la relación de la agricultura con el entorno, nos sirve para detenernos y cuestionar si el paso del tiempo, la tecnología y los recursos han servido para tener una relación equilibrada con el ambiente. Evolucionamos en producción claramente, ¿pero a qué costo estamos avanzando?, ¿existe un punto de retorno?

Invito a las personas del área a reflexionar en torno a estas preguntas y mirar hacia atrás, desaprendiendo algunas prácticas que han sido naturalizadas en nuestro proceder profesional, y cambiarlas por prácticas ancestrales reivindicadas por la agroecología, la que promueve la producción agrícola en concordancia con la sostenibilidad de los recursos ecológicos y sociales.

Tal vez, si nos detenemos un poco logremos conectar nuevamente con las especies que habitaban estos ecosistemas cuando éramos niños. Si bajamos, por ejemplo, el uso de insumos y el sobre laboreo del suelo, no solo generamos un ahorro, sino que también propiciaremos la proliferación de hábitat que permitan mantener un equilibrio biológico menos intervenido.

Rescatemos las semillas ancestrales no sólo recordemos el tomate rosado, el abejorro chileno y la manzana amarilla, sino que hagamos el viaje en reversa para encontrarnos con esas especies que seguro habitan bajo el cuidado de alguna persona o comunidad en este momento mientras lees.

Newsletter

  • Compartir:

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes