martes 12 de noviembre, 2019

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Opinión

Conversaciones como inversión a largo plazo


 Por La Tribuna

Felipe Parra Muñoz
Psicólogo y académico de Psicología
Universidad San Sebastián

Mantener una buena comunicación con los seres queridos es una recomendación que parece ser obvia, ya sea preguntar algo tan simple y cotidiano como qué tal estuvo un día de trabajo o clases, de cómo nos sentimos o qué nos pasa con determinados fenómenos que nos impactan o qué nos gustaría hacer durante una tarde, fin de semana o vacaciones.

Dentro de las conversaciones cotidianas existe un punto en que los adultos de la casa no siempre invitan a participar a los más jóvenes, y que podría reportar beneficios en la medida que se lleve a cabo de forma planificada y consensuada entre estos adultos. Se trata del manejo del dinero en el presupuesto familiar.

La llamada educación financiera es un tema de discusión que se menciona cuando se critica lo que se les enseña a los jóvenes en las salas de clases, pero también se puede ampliar la mirada de cómo este tema se trabaja desde lo cotidiano a nivel familiar. Algunas prácticas sencillas, pero que requieren una consistencia rigurosa entre el decir y el hacer, pueden ser consideradas como una buena inversión.

Una de las primeras prácticas es hablar de dinero con los más jóvenes, entendiendo que éste es un elemento más de la vida del ser humano y a la vez un medio para alcanzar fines más trascendentales. Lo anterior permitiría abrir una discusión sobre cuáles serían tales fines trascendentales, por lo cual discutir abiertamente las metas o preguntarles qué les gustaría lograr fruto de su propio esfuerzo, por ejemplo, a través de una meta de ahorro, podría ser una segunda instancia que permita ampliar el espectro de conversación y a la vez establecer un escenario futuro positivo.

Según el psicólogo estadounidense Edwin Locke, una meta desafiante pero lograble, específica, con un plazo y aceptada por una persona, resulta ser más motivante que metas poco claras o inalcanzables. Entonces, tal conversación sobre una meta de ahorro debe contar con tales características en relación con plazos, montos, etc.

Otra recomendación es proyectar compras planificadas en conjunto para el bienestar de todos los integrantes del hogar, ya sea una salida familiar, vacaciones, compra de algún elemento para la casa o similar, lo cual permitiría ejemplificar que los actos de consumo no son impulsivos y a la vez plantearse metas comunes para trabajar en conjunto.

Finalmente, el generar un registro de gastos que esté disponible o que sea revisado con determinada periodicidad facilita el ejemplificar lo anterior y, a la vez, concientizar sobre el costo de algunos bienes. Todo lo señalado se encuentra dentro de recomendaciones generales, pero la consistencia señalada anteriormente estará marcada por dar el ejemplo, ya sea de ahorro, planificación de gastos o inversión. Una buena conversación ilustra, pero el ejemplo permite aterrizar estas ideas a algo concreto y cotidiano.

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