jueves 21 de noviembre, 2019

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Opinión

¿Chile está preparado para enfrentar el envejecimiento de su población?


 Por La Tribuna

Romina Garrido González
Fonoaudióloga Universidad Andrés Bello

La vejez es una etapa que todos vamos a vivir irremediablemente y para la cual generalmente no estamos preparados. Es un tema que podría ser conflictivo y está determinado por: historias personales, experiencias, fantasías y represiones con respecto a la vejez en una cultura y tiempo determinado. 

La longevidad se relacionaba con: factores biológicos, la mejora de los sistemas asistenciales, con las formas de vida, con el bienestar social y con los factores socio-territoriales.

No basta sólo con conocer qué tiempo como promedio vivirán las personas, sino también por cuánto tiempo pueden esperar vivir con buena salud, que es la esperanza de vida saludable.

Las personas de edad realizan importantes contribuciones a la sociedad, y en sus familias, realizando labores de carácter voluntario o participando de forma activa en la fuerza de trabajo.  La sabiduría que han adquirido a lo largo de su vida los convierte en un recurso social.

El envejecimiento es consecuencia de un proceso biológico, y también una construcción cultural, en el sentido de que las imágenes que construya la sociedad sobre la vejez van a influir en la forma en que ésta se vivencie y se desarrolle por parte de las personas.  Una persona es anciana o joven, como en cualquier otro rol y estatus social, cuando las demás personas así la consideran.

¿Qué es el envejecimiento activo? Según OMS, el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo es extender la calidad de vida, la productividad y la esperanza de vida a edades avanzadas y con la prevalencia mínima de discapacidad. Es importante permanecer activo en las tres áreas física, social y mental, a través de la participación en actividades recreativas y de ocio, el voluntariado o actividades remuneradas,  en otras culturales, políticas y sociales, educativas, de formación, de compromiso con la comunidad y con la propia familia.

Se debe reconocer a los Adultos Mayores como sujetos de derechos, ciudadanos activos e incluidos, fomentando el desarrollo y mantención de su funcionalidad, favoreciendo sus capacidades individuales, familiares y comunitarias, para desde ahí mejorar su nivel de inclusión social y calidad de vida.

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