sábado 21 de septiembre, 2019

noticias por comunas

EDICIÓN IMPRESA

La educación emocional, una asignatura pendiente


 Por La Tribuna

Sandra Castro Toledo
Profesora de Educación General Básica
Magíster en Educación
Jefe de Carrera Tns Educación Básica
Instituto Virginio Gómez

Hoy, vivimos en una sociedad postmoderna o postindustrializada que muchos llaman la sociedad del conocimiento, aunque seguimos enfrentados a una problemática que ha existido desde que el hombre es hombre y que tiene que ver con el bienestar humano. El vivir acelerados y en estado de crisis ha dificultado la valoración del otro y el interés de relacionarse con el otro.

Durante las dos últimas décadas gracias a los avances de la psicología y neurociencias hemos podido conocer aspectos relacionados con el funcionamiento de las emociones y sus alcances en el aprendizaje, esto vinculado directamente con el campo de la educación.

Ahora, para entender bien lo anterior es necesario considerar a un par de autores que comenzaron a divulgar estas ideas, uno de ellos es Daniel Goleman con su libro “La Inteligencia Emocional” (1995) siendo este, un referente para el mundo entero debido al abordaje de las emociones como influencia en el éxito personal, laboral y social, y Howard Gardner con las inteligencias múltiples donde hace énfasis en las habilidades intra e interpersonales. Tal fueron sus aportes que la Unesco ya desde el 2002 colocó en marcha algunas iniciativas para incorporar este concepto en las escuelas, buscando desarrollar habilidades que se desprenden de la inteligencia emocional: autoconocimiento, autocontrol, liderazgo, empatía, trabajar colaborativamente, entre otras.

Entonces, tenemos la claridad sobre la importancia de ser educados emocionalmente y su repercusión en el aprendizaje, conocemos el porqué de las cosas y las tecnologías nos acompañan, no obstante, nos falta el cómo hacerlo, cómo intencionarlo y cómo llevarlo a la práctica.

En el marco del actual paradigma educativo está emergiendo con mucha fuerza la “educación emocional”, sin embargo, es un tema que no se aborda durante la trayectoria escolar pero sí es exigible a la hora de desempeñarse en el campo laboral, por lo tanto, ¿podríamos hablar que la educación emocional es una asignatura pendiente?

Frente a los puntos anteriores, me nacen las interrogantes, ¿nuestras escuelas están preparadas para educar emocionalmente a sus estudiantes?, ¿los profesores se educaron emocionalmente para educar a otros en esta línea?, ¿existe en la formación de pregrado el abordaje de la educación emocional?, ¿se contempla en las bases curriculares la educación emocional como ámbito de aprendizaje o asignatura?

Tenemos grandes desafíos como sociedad y como país, claramente se necesita con urgencia un cambio global en educación y en sus políticas educacionales; avanzar desde una cultura netamente academicista donde prevalece el desarrollo de habilidades pedagógicas por sobre el desarrollo de habilidades emocionales/sociales, las cuáles claramente influyen directamente sobre los aprendizajes de nuestros estudiantes.

Newsletter

  • Compartir:

opinión

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes