lunes 19 de agosto, 2019

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Día del Niño


 Por La Tribuna

Este domingo se celebra en el todo el país el Día del Niño. Esperado por ellos y ellas, se trata de un día en el que reciben regalos y mimos por parte de padres, madres y familiares en general, en especial cuando existe la posibilidad de hacerlo.

Se trata también de una fecha que invita a pensar en ellos como sujetos de derecho y poseedores de la misma dignidad que tiene el resto de la especie humana. Por mucho que parezca extraño decirlo, no en todas partes está claro esto último. Muchas veces los menores de edad son los últimos de la fila en cuanto a las políticas públicas, por ejemplo, pues no tienen capacidad para hacer una movilización o una huelga para exigir lo que les corresponde. Tampoco son objeto de las encuestas para saber qué les sucede y cuáles son sus aspiraciones.

Según la Unicef, en Chile casi un 20% de los niños y niñas son víctimas de violencia sicológica. También un 25% es víctima de violencia física grave y otro 25% lo es de violencia leve. La relación con lo que ellos y ellas logran cuando son víctimas es también muy claro: Un 50% de los niños que han recibido algún tipo de violencia ha repetido un curso, un 42% de quienes son golpeados tienen mala relación con los compañeros de clase, un 11% de quienes reciben violencia física en el hogar la reciben también en el establecimiento educacional. Otros datos igual de alarmantes: un 25% de quienes son golpeados han bebido hasta emborracharse una o más veces en el mes y un 11% ha consumido drogas. Peor: un 53% de los que ha recibido castigo físico lo valida como una herramienta para la formación de los hijos y sólo un 25% de quienes no han sido violentados tiene la misma percepción.

Eso sobre la violencia física. Existen datos tanto o más crudos sobre la violencia sicológica, el abuso sexual y el maltrato en general hacia los más pequeños.

No nos puede dejar indiferente el sufrimiento de quienes viven el calvario día a día, ejecutado precisamente por quienes son sus únicos referentes en el mundo. Lo más cercano que tienen, los que conforman la única realidad que conocen.

Que la celebración del Día del Niño sirva para ir poniendo en la palestra los temas que les aquejan y tratar de trabajar en ellos. Que no sea sólo una jornada de regalos y del querido “regaloneo” sino también un día para reflexionar cómo estamos como adultos colaborando para crear un mejor futuro para ellos y ellas.


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