sábado 21 de septiembre, 2019

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Opinión

Y llegó Sichel


 Por La Tribuna

Por Mario Ríos Santander 

Algunos meses atrás, el gobierno regional, con gran  pompa, presentaba el Plan de Desarrollo Regional. Se decía, “muy bien fundamentado”, metas claras, funciones determinadas para una mejor orden de las cosas. Y luego, repartir libritos por doquier. Nadie los leyó. Pareciera que los consejeros regionales tampoco. Es verdad, últimamente los que leen y estudian son pocos. Casi todos están en lo del momento y suponen que alguien está investigando, trabajando, en silencio, sin fotos de prensa.

Y ese, es Sichel. El nuevo ministro de Desarrollo Social, que reemplazó a Moreno, que no tuvo un feliz término laboral.

Sichel, se reúne con el intendente y le dice un montón de verdades. Lo primero. “El 40% de la población regional, no tiene 4° medio; 138.000 personas viven sin los servicios básicos; 151.193 personas viven en hogares en que una o más personas vieron hechos de violencia, tráfico de drogas o disparos en su hogar; 5.985 personas viven en campamentos críticos; 27.745 familias, tienen uno o más integrantes con discapacidad moderada o severa que no le permiten ser autovalentes; 48.025 personas de más de 18 años están cesantes hace tres o más meses; 1.214 personas viven en la calle.”.

¿Será cierto todo esto?

Es que, sí es cierto, ¿qué ha ocurrido todo este tiempo con el Consejo Regional?  Misterio. Al menos los veo sonrientes en fotos de prensa. Dejan la sensación que todo está bien. ¿Y cómo se repartirán estos números dramáticos en comunas? Otro misterio. Entonces el ministro Sebastián Sichel, en vista que llega a una Región que nadie responde por los problemas que él ha expuesto, resuelve establecer ocho mesas de trabajo, para que, “en el plazo de un año, entreguen soluciones a estos sensibles problemas que afectan a la población de la Región del Biobío”. ¿Y el Consejo Regional?, vuelvo a preguntarme. Muy bien, gracias. Mejor no molestarlo.

Un breve análisis de las cifras entregadas, concluimos que el 10% de los hogares regionales, viven en su interior hechos de violencia. Eso, es muy grave, delicado, dramáticos. ¿Cómo se puede organizar una sociedad en que tal porcentaje de hogares hacen de la violencia un sistema de vida?  ¿Qué ocurre con los niños de esos hogares?  Imagino dramas y dolores, ausencias escolares, que se suman a huelgas también escolares que los hacen vivir aún más en soledad. Un niño, viendo a sus padres pelear, traficar, robar…. ¿en qué quedamos?  Es natural que podamos exigir a quienes nos representan en las instancias institucionales, aquellos que llamamos autoridades, respuesta a estos requerimientos que van destruyendo en lo más íntimo la familia, hacen más oscuro el futuro de los menores y quiebran irremediablemente, todo atisbo de paz, estado éste, tan necesario para fortalecer la razón y el alma humana.       

Seguramente en estas ocho mesas que el ministro ha ordenado instalar, y que deben trabajar profundamente cada uno de estos asuntos sociales, tan delicados y tan ausentes del Plan de Desarrollo Regional, habrá gente que represente la diversidad regional. Eso es necesario. También que hubiesen surgido de la inteligencia y éxito en la vida personal. Poco sirven las sonrisas públicas si se gobierna un drama como el que se ha manifestado sin que nunca antes se haya expresado o peor aún, les era desconocido.

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