sábado 21 de septiembre, 2019

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Educación sexual infantil en nuestros hijos


 Por La Tribuna

Raúl Galdames

A los 10 años nuestros niños comenzarán a recibir educación sexual en todos los colegios del país. Al menos así lo propusieron en una actividad conjunta, hace algunas semanas, los ministros de Salud, Emilio Santelices C., y de Educación, Marcela Cubillos S.

La propuesta del gobierno es comenzar en 5to básico. “El objetivo es entregar información y herramientas para que niños, niñas y jóvenes puedan tomar las mejores decisiones en relación a su salud sexual; evitando no sólo embarazos adolescentes, sino también enfermedades de transmisión sexual y abusos”, explica la página web del Mineduc.

Ante esta iniciativa es imposible no recordar las Jornadas de Conversación sobre Afectividad y Sexualidad (JOCAS) lanzadas por la autoridad a fines de los 90, buscando solucionar los mismos problemas. Su resultado no fue el esperado y quizá ese debería ser el punto de partida del análisis. ¿Qué se ha hecho mal?

El Concilio Vaticano II, hace más de 50 años, planteaba ya la necesidad de que los niños recibieran educación sexual, pero “conforme avanza su edad” y “teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica”.

El Papa Francisco, hace algunos años, en la exhortación apostólica Amoris Leatitia (La Alegría del Amor) enfatizó que es esencial que este aprendizaje sea hecho recordando que “los niños y los jóvenes no han alcanzado una madurez plena. La información debe llegar en el momento apropiado y de una manera adecuada a la etapa que viven. No sirve saturarlos de datos sin el desarrollo de un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad”.

Efectivamente, nuestros niños desde muy temprano están enfrentados a un abanico de estímulos sexuales que incluyen la publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales. Todo ello, mientras comienzan a procesar sus propios cambios hormonales, fisiológicos y psicológicos. Por ello, es más importante que nunca que este aprendizaje se dé desde la comprensión de su cuerpo y el respeto a su espiritualidad.

¿Serán entonces, los 10 años una edad adecuada? La experiencia internacional nos indica, que en países como Estados Unidos, donde la educación sexual comienza en 5to básico, se han tomado algunos resguardos. Los padres por ejemplo, son informados con anterioridad de la materia que se les entregará a sus hijos y deben, además, firmar la autorización para que los niños participen de esas clases.

Y esto nos lleva a dos puntos importantes. Primero, que para educar en un tema tan sensible y que puede ser foco de bromas, vergüenzas y deshumanización del sexo, sería importante que los profesores reciban las capacitaciones adecuadas para guiar correctamente a esos niños.

Segundo, que los padres somos los primeros y más importantes educadores sexuales de nuestros hijos, especialmente en el área de los valores y los comportamientos esperados. Esta es una tarea que no puede ser delegada. Será responsabilidad nuestra preocuparnos de qué se le está enseñando a mi hijo y de cómo él o ella está comprendiendo esta información.

Raúl Galdames C.

Profesor y  Director Ejecutivo

Fundación Juan XXIII

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