domingo 21 de julio, 2019

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Opinión

Bomberos: vocación y espíritu de servicio público


 Por Marisel Venegas

Miguel Abuter, alcalde de Antuco

De las instituciones que existen en el país, pocas concentran tanta admiración y reconocimiento transversal, como el Cuerpo de Bomberos de Chile.

Es por ello que resulta -prácticamente- una obligación moral detenerse unos minutos, y reconocer su gran labor, precisamente, cuando hace tan sólo unos días se conmemoró el “Día Nacional del Bombero”.

Es que se trata de una entidad de hombres nobles, voluntarios, que realicen innumerables servicios a la comunidad, sin ninguna contraprestación a cambio.

Su labor va desde situaciones domésticas, como rescatar un tierno gatito, hasta emergencias que requieren un gran despliegue técnico y humano, como incendios o accidentes vehiculares.

A esto se suma sus grandes servicios en catástrofes naturales y grandes emergencias, donde despliegan esa vocación de servicio a toda prueba, que –incluso- los hace poner en riesgo su vida.

No son pocos los voluntarios que han fallecido en alguna emergencia, convirtiéndose en mártires de esta noble institución, que pone el acento en el sacrificio por su prójimo.

Como si estas cualidades fueran pocas, Bomberos cultiva además valores que en otros organismos de la sociedad y del Estado –simplemente- se han perdido, como: la honestidad, la disciplina y el respeto por las personas.

Desde un tiempo hasta parte, hemos visto como instituciones públicas han sido cuestionadas por su actuar, o derechamente investigadas por el Ministerio Público, situación que en esta noble institución no ha ocurrido a ese nivel.

La transparencia ha sido la tónica, y pese a ello siguen recibiendo un presupuesto ajustado del Estado, que los hace mantener a duras penas compañías en lugares apartados del país.

Algunos cuarteles existen sólo por la vocación y espíritu de servicio público de sus integrantes, con escasa infraestructura e implementación deficiente para atender de buena forma una emergencia.

Es deber del Estado no sólo aportar recursos para la adquisición de nuevos vehículos de emergencia, sino también invertir en sus voluntarios y voluntarias, pues estos son el espíritu de esta gran institución.

No es justo que sus propios integrantes deban gastar sus recursos para uniformes o equipamientos, teniendo en cuenta que no reciben ni un centavo por su abnegada labor.

Por último, quiero hacer un llamado a los ciudadanos a respetar nuestros “chicos buenos”. Cedámosles el paso cuando los voluntarios concurren a una emergencia, démosles todas las facilidades en sus trabajos, y por sobre todo no los molestemos, y menos agredamos, cuando creamos que se demoraron más de lo necesario.

Recordemos que en el cuartel sólo se queda un voluntario, por lo tanto los restantes bomberos deben abandonar sus trabajos, o sus merecidos descansos, cuando el sonido de la sirena los llama a cumplir con su deber.

Miguel Abuter León

Alcalde de Antuco


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