sábado 20 de julio, 2019

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Opinión

Donación altruista


 Por La Tribuna

Jorge Campos Naranjo

¿Es posible la donación sin ningún tipo de riesgo y sin debilitar la condición física de las personas? Por supuesto! Cada ser humano cuenta con un tejido renovable, propio e insustituible: la sangre.

En el presente cada país, incluyendo el nuestro, necesita de manera imperiosa cientos de unidades de sangre al día, por lo que el manejo de stock es una tarea  constante  y  permanente  en el  tiempo, que requiere del esfuerzo de cientos de profesionales, técnicos  y  administrativos en todo el territorio para asegurar el derecho a la salud y a la vida.

Este gran esfuerzo diario no podrá ser exitoso sin la participación del donante altruista, aquella persona que siente y empatiza con el prójimo, aquella que desde el anonimato está dispuesta a regalar contantemente ese “elemento mágico” que literalmente salva vidas y contribuye a la recuperación de miles de pacientes. Y lo hace sin esperar nada a cambio, solo con la íntima satisfacción moral de ayudar.

La figura del “Donante Altruista” propuesta por la Organización Mundial de la Salud es una meta del Estado y del Ministerio de Salud de Chile, que consiste en transformar a un donante “eventual” en uno “regular”, esperando alcanzar, de aquí al 2020, que más del 50 % del total de donantes que colaboran con los centros de sangre, se conviertan en “Donantes Altruistas”.  

¿Qué se necesita para lograr este objetivo? Educación desde los primeros años de vida escolar para sensibilizar a las nuevas generaciones. Difusión, para cambiar nuestros paradigmas, eliminar el temor y los mitos en torno a la donación de sangre y, sobre todo, abrirnos como sociedad hacia las personas que sufren.

Ser capaz de donar sangre es entregar ese “elemento mágico” que nos hace mejores personas. En una sociedad que nos ha vuelto más indiferentes hacia los otros, en gran medida por el excesivo materialismo al cual consciente o inconscientemente hemos adherido, mirar a nuestro alrededor y compadecernos del dolor ajeno constituye un valor que humaniza, que  permite  darnos cuenta que una sencilla acción, que no constituye ningún riesgo, puede cambiar para siempre el destino del que hoy sufre y preguntarnos… si nuestro propio destino también dependerá de otros algún día.

Jorge Campos Naranjo

Jefe de Carrera  TNS Lab. Clínico y Bco. de Sangre

Instituto Profesional Virginio Gómez


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